Sin grandes polémicas, el árbitro brasileño Sandro Ricci hizo su trabajo y pasó desapercibido en la victoria 6-1  de Argentina a Paraguay por las semifinales de la Copa América, dejando atrás las críticas que recibió en el choque de cuartos entre Chile y Uruguay.

La gran demostración futbolística del subcampeón del mundo colaboró con el brasileño que sacó antes de los quince minutos de juego tarjetas amarillas a Marcos Rojo y Lucas Biglia en Argentina y al paraguayo Víctor Cáceres, aplacando los ánimos, y a partir de allí manejo el encuentro con piloto automático.

Atrás quedaron las suspicacias sobre el peligro que corrían el astro Lionel Messi, el atacante Sergio Agüero y el capitán Javier Mascherano, que pendían de un hilo al tener una tarjeta amarilla en su legajo, lo que los exponía recibir otra amonestación quedando fuera de la  final del torneo continental.

Pero nada de eso pasó y los amantes del fútbol tendrán el sábado en el estadio Nacional de Santiago la final soñada entre los anfitriones y la albiceleste.

Ricci quedó en el ojo de la tormenta tras expulsar a Edinson Cavani, en el triunfo de Chile ante Uruguay 1-0 que le dio la clasificación a la ‘Roja’ a semifinales.

El delantero uruguayo reaccionó con un débil cachetazo -casi una caricia- a Gonzalo Jara lo que le valió la segunda tarjeta amarilla y la expulsión, pero no percibió que el defensa chileno le metió un dedo en el ano a Cavan.

Jara recibió su castigo por la provocación gracias a una denuncia de las autoridades uruguayas, primero con una suspensión de tres encuentros aplicada por la Conmebol que tras una apelación de Chile quedó en dos encuentros, que de todas formas lo dejó fuera la Copa América.

Foto: Ovación Digital