El Rangers está de vuelta. Cuatro años después de declararse en bancarrota, desaparecer y refundarse como Rangers FC, el club con más títulos nacionales del fútbol mundial ya está en casa: en la Premier escocesa.

Después de su desaparición el fútbol escocés quedó cojo, con un Celtic que ha ganado de carrerilla las últimas cuatro ediciones ligueras sin oposición, casi sin interés y sin ese Old Firm , el derbi de Glasgow, que no tiene parangón en todo el mundo.

Refundado en la cuarta división en 2012 tras ser rechazada su inscripción en la máxima categoría, el Rangers (54 títulos de Liga, 33 de Copa, 27 de Copa de la Liga) acabó en el césped este martes su travesía del desierto, imponiéndose en Ibrox Park al Dumbarton y provocando el delirio en los 48.568 aficionados que acudieron, fieles, a su estadio.

Si en los despachos la guerra civil se mantiene abierta y una deuda por encima de los 10 millones de euros provoca tensiones entre todos los que pretenden hacerse con el mando del club   (Mike Ashley, dueño del Newcastle entre ellos), en el campo Mark Warburton ha conseguido aislar a su equipo de todo el ruido en la búsqueda del único objetivo.

Primer entrenador inglés en la historia del equipo protestante de Glasgow (y tercero no escocés tras Advocaat y Le Guen), Warburton, que como futbolista apenas llegó a competir en la séptima categoría, se catapultó como una sorpresa al mando del Brentford.

Acudió a su banquillo en el invierno de 2013 para sustituir al alemán Uwe Rösler (fichado por el Wigan Athletic) y ascendió al equipo de tercera a segunda en Inglaterra para, en latemporada 2014-15, conducir a los reds hasta el play-off de ascenso a la Premier diez meses después de comenzar una Liga en la que eran aspirantes… al descenso.

Eliminado el Brentford por el Middlesbrough de Karanka, Warburton abandonó el club, seducido por una oferta del Rangers en la que más que el dinero le convenció el reto de devolver al club a la élite, dos semanas después de que el Motherwell le derotase en la final del play off de ascenso   a la Premier escocesa.

La historia del renacimiento comenzó a los mandos de Ally McCoist, legendario personaje de un equipo a cuyo banquillo acudió en la cuarta categoría para trasladar a los hinchas que el alma del Rangers permanecería si nadie le abandonaba.

DECEPCIÓN Y ÉXTASIS

Y se catapultó, peldaño a peldaño, con un dominio insultante, hasta plantarse en la segunda división tras dos ascensos consecutivos en que una media de 45.000 hinchasestuvieron a su lado cada semana.

Hasta que la alarma volvió al descubrirse que el Rangers, el nuevo Rangers, acumulabauna deuda superior a 10 millones de euros que ponía en peligro su supervivencia.

McCoist dimitió y se sucedieron los nombres de interesados con hacerse con el control del club. Apareció Mike Ashley, se crearon grupos empresariales con el ex entrenador como representante y se mantuvo firme el presidente Dave King… Pero el equipo se resintió y no pudo ganarse su retorno a la Premier con ese final ante el Motherwell en el plano.

Warburton llegó con la sola condición de mantener el vestuario alejado de cualquier polémica y tras enlazar once victorias en las primeras once jornadas de Liga quedó sentenciado que el ascenso debía ser una realidad este curso.

Y este martes, con seis partidos aún por disputarse hasta el cierre del campeonato, elRangers ya cerró su ascenso

Desde Greg Drummond y hasta los hermanos De Boer, Nacho Novo o Peter Lovenkrands, el éxito fue saludado con euforia por todos aquellos que mantienen una relación con el club.

Y desde su banquillo ya se llama al Celtic, el rival histórico, el enemigo eterno, para el desafío del próximo año. “Debemos pensar en el título; es tan simple como eso” bramóAndy Halliday, tomando un megáfono en las celebraciones.

 El Rangers ya está en casa. Y hasta sus enemigos del Celtic deben darle la bienvenida por lo que ello significará para la Premier escocesa

Fuente y Foto: sport.es