La cocina del fútbol funciona a fuego lento y en ella la International Football Association Board debate en torno a una normativa universal bajo una perspectiva conservadora.

Tomado de Diario El País 

Cada decisión se valora o se coteja en algunas competiciones antes de que los guardianes de las reglas que aplican los árbitros determinen o denieguen variaciones. “Los procesos son largos y con varios filtros, pero sobre todo se trabaja desde una perspectiva universal porque las condiciones no son iguales en todo el mundo o en todas las categorías y sin embargo las reglas deben serlo”. La reflexión es de José María García-Aranda Encinar, arbitro de larga trayectoria en el fútbol español que tras su retirada trabajó durante nueve años como director de arbitraje en la FIFA y se sentó en las reuniones de la International Board. Ahora trabaja como consultor con varias federaciones para mejorar estructuras arbitrales.

La discusión en torno a como se puede mejorar el fútbol es infinita, las soluciones se cotizan. Hace un cuarto de siglo sostenía Joao Havelange, el máximo capitoste de la FIFA, que las reglas no debían tocarse. Meses después se produjo uno de los cambios referenciales en las últimas décadas: se prohibió a los porteros tocar el balón con la mano al recibirlo de un compañero. Los interesados alzaron la voz.“Somos porteros, no jugadores”, clamó un titular en la meta de un importante club español. Hoy el fútbol no se entiende sin la participación del portero con el balón en los pies. “La reglamentación evoluciona y lo hace intentando favorecer el gol”, reflexiona García-Aranda. Pero no siempre se consigue. En el Mundial juvenil de 1993 se puso en marcha la fórmula del gol de oro para definir eliminatorias o finales que acababan en empate y evitar, en lo posible, que se decidieran en tandas de penaltis. El miedo a perder fomentó la racanería y las tácticas defensivas ante la posibilidad de recibir un gol sin opción de enmienda. Diez años después se volvió a la situación anterior.

Ahora la discusión gira en torno a si debe modificarse otra norma introducida en los noventa. Este domingo, el portero del Athletic Gorka Iraizoz tuvo que ver el partido de su equipo desde la grada, sancionado tras salir expulsado en el tercer minuto del partido de la jornada anterior contra el Barcelona. La opción de retocar el conocido como triple castigo está sobre la mesa de la International Board. “Llevamos años pidiendo un cambio, pero solos no podemos hacerlo y los árbitros tienen que respetar una norma estúpida porque el penalti ya es bastante penitencia”, apuntaba Michel Platini antes de tener que abandonar la presidencia de la UEFA.

La FIFA no tiene capacidad decisoria, pero sí puede inclinar la balanza. La International Board congrega a representantes de las cuatro federaciones británicas, como hilo conductor con quienes redactaron en 1863 el primer reglamento en una taberna londinense, y acoge desde 1913 al organismo que reúne a las federaciones de todo el orbe. Irlanda del Norte, Escocia, Gales e Inglaterra disponen cada una de un voto, la FIFA de cuatro, pero para tomar decisiones se necesita una mayoría de seis. En el caso del triple castigo antes de las reuniones de los tres últimos años se esperaban variaciones. No fue así, pero en la maduración se abrió alguna puerta. “El castigo es excesivo y buscamos una solución”, reconoce el jefe del departamento de árbitros de la FIFA, Massimo Busacca.

Sentido común

“Ocurre que cada situación es un mundo y, por ejemplo, el concepto de ocasión manifiesta de gol no es lo mismo en categoría regional que en la élite, donde hay más calidad”, argumenta José Enrique Mejuto González, el cuarto árbitro español con más partidos en Primera, popular en su día junto a su asistente Rafa Guerrero por aquel “penalti y expulsión” en un Zaragoza-Barcelona de 1996. “Lo mejor es recurrir al sentido común”, estima. Quizás fue ese concepto el que invitó a Sergio Busquets a expresar un sentimiento a favor de un rival tras la expulsión de Iraizoz: “Son acciones que se castigan demasiado, pero es la norma”.

En la próxima reunión de la International Board que se celebrará del 4 al 6 de marzo en Cardiff habrá novedades. O bien la tarjeta roja mudará en amarilla excepto si media acción violenta o mano de un defensor sobre la línea de gol o, en caso de que persista la obligatoriedad de la expulsión para acompañar al penalti, se derogaría la sanción posterior. El pasado octubre hubo una reunión preparatoria celebrada en Londres y a la que acudieron árbitros, federativos y exfutbolistas como De Jong, Nakata o Karembeau. Allí se deslizó que se puede revisar además ese concepto de “ocasión manifiesta” al que alude Mejuto. El reto ahora es conseguir una redacción de la norma que ayude al árbitro.