Las internacionales llegaron a un acuerdo con la Federación de su país tras haberse rebelado  contra la federación por la precaria situación laboral.

Las jugadoras denunciaron, entre otras cosas, la ausencia de una compensación económica por cada partido. También, que en varias ocasiones se hayan visto obligadas a cambiarse en los baños de los aeropuertos en los viajes con la selección.

El pasado martes, la internacional Emma Byrne explicó durante una comparecencia ante los medios de comunicación que muchas jugadoras debían pedir días libres o de vacaciones en sus respectivos trabajos para jugar con la selección y que no recibían nada a cambio.

Sin embargo este jueves, 48 horas después de que el problema saliera a la luz en una rueda de prensa convocada por el sindicato de las jugadoras, las internacionales y la federación aseguraron que “han alcanzado un acuerdo que permitirá a las dos partes avanzar juntas”.

Un comunicado recogido en la página web de la Federación Irlandesa de Fútbol (FAI) revela que “todas las cuestiones que debían abordarse han sido resueltas”. Así, las jugadoras volverán a ejercitarse con la vista puesta en el encuentro del lunes ante el combinado de Eslovaquia.