El partido se terminaba con un triunfo cómodo del Real Madrid. Con un trámite monótono, sin demasiado suspenso, el equipo de Zinedine Zidane superaba al América de Ricardo La Volpe y se metía en la final del Mundial de Clubes. Hasta que en el último instante llegó el 2-0 y otra vez la polémica por el uso de la tecnología.

Tal como había ocurrido en el encuentro de semifinales entre Kashima Antlers contra Nacional de Medellín, los jueces hicieron uso de esta nueva herramiento, pero otra vez de una manera poco clara.

En la jugada del gol de Cristiano, el portugués parte en la misma línea que el defensor argentino Paolo Goltz, quien no alcanza a cerrar y lo pierde en la carrera. El crack del Real Madrid define cruzado y sale a gritar el 2-0.

El juez del partido, el paraguayo Enrique Cáceres, convalidó el tanto, pero enseguida frenó su carrera hacia el centro del campo para reanudar el juego, y se acercó a uno de sus asistentes, que parecía indicar posición adelantada. Por un instante, el gol fue anulado, y el juez hasta levantó su mano indicando el tiro libre indirecto para el América.

Luego de mirar la escena por el video ref, volvió a corregirse: agarró la pelota con la mano y, ante la sorpresa de los jugadores del equipo mexicano, caminó hacia el círculo central, para convalidar el 2-0.

La repetición dejó en claro que CR7 estaba habilitado y si bien se terminó cobrando lo que correspondía otra vez la tecnología quedó offside.

“La verdad que no me gusta mucho este sistema de arbitraje por video. Creo que genera confusión y que nos desconcentra del juego”, afirmó Modric sobre el sistema, que se empleó para validar el segundo gol de su equipo, anotado por Cristiano sobre la bocina.

El polémico arbitraje por vídeo, que se está probando en el Mundial FIFA de Clubes de Japón 2016, sirvió para conceder ayer un penalti al Kashima Antlers nipón, que se impuso en su semifinal y jugará el domingo la final del torneo ante el Madrid.

Fuente: clarin