El centrocampista paraguayo que perteneció a los registros del San Lorenzo, se despidió del club tras haber fallado un penal contra Banfield y además se despidió de la cancha ubicada en el barrio del Bajo Flores.

“¡No se va, el Gordo no se va!” resonó una y otra vez en la fría noche del estadio del cuervo, pero la decisión por parte del volante ya estaba tomada. El jugador que es todo un referente, vio siempre este partido como la despedida, al punto que su hijo Federico lo acompañó en su lenta caminata por el terreno de juego hacia el vestuario y se sentó a su lado en la sala de conferencias.

“Ellos perdieron la confianza en mí, por eso quieren un año. Yo quiero dos. Tengo la decisión tomada desde la última reunión. Es simple, y que quede claro que no es un tema económico” resaltó Ortigoza después de haber llevado su mano al corazón, y al rato se mostró molesto con la dirigencia azulgrana por la propuesta de extensión del contrato.

“Me iré tras el partido con Talleres, es mi última semana. No hay chances de quedarme, tomé la decisión luego de la última reunión”, explicó a los medios de comunicación, a la vez dejó en claro que no hay ninguna posibilidad de participar en el encuentro de ida de los octavos frente a Emelec.