Michel Platini, presidente de la UEFA suspendido ocho años de toda actividad en el fútbol este lunes, denunció ser víctima de un proceso que es “una auténtica farsa” y “una puesta en escena” destinada a “ensuciar” su nombre mediante instancias a las que niega “toda legitimidad y credibilidad”, según un comunicado transmitido a la AFP.

“De manera paralela al que presente ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), estoy decidido a recurrir, en el momento que corresponda, a la justicia civil para obtener la reparación de la integridad de los perjuicios que he sufrido desde hace demasiadas semanas por este caso. Iré hasta el final para lograr ese objetivo”, añadió el mítico exfutbolista francés.

“Esta decisión no me sorprende”, escribe en el preámbulo de su comunicado Platini, antes de añadir: “Es una puesta en escena para ensuciarme mediante instancias que conozco bien y a las cuales niego hoy toda legitimidad y credibilidad”.

“Estoy convencido de que mi suerte estaba ya decidida antes de la audiencia del pasado 18 de diciembre (ante la justicia de la FIFA, donde su abogado prestó declaración durante nueve horas) y que el veredicto es únicamente el envoltorio patético de un deseo de eliminarme del mundo del fútbol”, insistió.

– Un vaticinio cumplido –

Para apoyar sus palabras, Platini y su entorno llevan días recordando que Andreas Bantel, portavoz de la Cámara de Instrucción de la Comisión de Ética, declaró el 11 de diciembre al diario deportivo francés L’Équipe que iba a haber una sanción de “varios años”, cuando el proceso estaba en curso.

“Platini será seguramente suspendido varios años. En cuanto a Blatter, no hay diferencia para él entre varios años y una suspensión de por vida”, explicó Bantel, que luego señaló que esa entrevista no estaba autorizada.

Nada más conocer esas palabras, Platini y sus abogados mostraron su “enfado y consternación” ante lo que consideraban “una violacion patente de la presuncion de inocencia”.

Platini fue sancionado por la justicia interna de la FIFA por los 1,8 millones de euros que recibió en 2011 de Joseph Blatter, supuestamente por unos trabajos de asesoría concluidos una década antes sin mediar contrato escrito.

Siempre ha negado las acusaciones de cualquier irregularidad e insistió en que el dinero recibido era en concepto de salario según los términos de un contrato oral con el suizo. Una fórmula que no resultó “convincente” para la Comisión de Ética de la FIFA.

“Tanto en los terrenos de juego como en el ejercicio de mis mandatos, mi comportamiento ha sido siempre irreprochable y estoy, en lo que a mí se refiere, en paz con mi conciencia”, concluyó Platini en su comunicado de este lunes.