Diario MARCA, publicó una nota donde revela que después de todos los casos de corrupción que ha sido involucrado el presidente de la FIFA Joseph Blatter, la inmunidad de este acabado y desde ya la justicia Suiza le ha dicho que no puede salir del territorio porque si solo pasa la frontera de la Conferencia Helvética será detenido inmediatamente.

A continuación la nota completa, publicada en la página web de Diario MARCA:

Blatter, encerrado

Encerrado en su jaula de oro y diamantes. Así tendrá que vivir Joseph Blatter en los próximos meses. La justicia Suiza parecía mirar hacia otro lado hasta el pasado viernes con el presidente de la FIFA, pero la inmunidad se ha terminado para uno de los hombres más poderosos del planeta y que poco a poco ve como esas instituciones que le otorgaban tratamiento de jefe de estado, le desprecian y le dan la espalda.

Blatter, de momento, no podrá salir de Suiza y parece que el resto de sus días están condenados a vivir de una manera semiclandestina. Sabe que si pisa más allá de la frontera de la Conferencia Helvética puede ser detenido de inmediato y su carácter le impide verse retratado con las manos a la altura de la cintura y con dos argollas a su alrededor. No lo soportaría.

Desde que estalló el denominado FIFAGate, Blatter se ha cuidado mucho de salir de la que era su inexpugnable residencia suiza. Primero fue el Mundial sub 20, después el Mundial femenino y lo último el sorteo del Mundial de clubes, que por obra y gracia pasó de celebrarse en Tokio a hacerlo en Zúrich. Y todos estos movimientos antes del asalto a su despacho presidencia de la sede de la casa del fútbol.

El miedo en el cuerpo

Tras la visita del Fiscal General suizo hubo más cambios en la agenda, pero ahora forzados porque ya sí que no puede salir de su país de nacimiento. El Ejecutivo que se iba a celebrar en Tokio con motivo del Mundial de clubes -es tradición que la FIFA cierre el año con un Ejecutivo en la ciudad en dónde se celebra el citado torneo-, ha sido trasladado también a Zúrich ante la imposibilidad de Blatter de acudir al país asiático, gesto que algunos de sus compañeros de Ejecutiva agradecen por aquello de la exposición pública. Y de lo que puede pasar si se pisa suelo extraño.

Tras el paso de Platini como testigo ninguno parece estar libre de ser llamado al orden o a declarar. Los frentes se abren y a día de hoy pocos dirigentes del fútbol mundial están libres de sospecha. No hay otra, fútbol sinónimo de corrupción.

Si no hay renuncia de por media, el fútbol solo puede librarse de Blatter si el Comité de Ética que preside el suizo Cornel Borbely decide suspender de funciones al aún presidente o por una eventual entrada en prisión del mandatario, tal y como les ha sucedido a otros siete de los que eran compañeros de Ejecutiva. La palabra la tiene la fiscalía suiza.

Ante este panorama, el fútbol se ve abocado a una ausencia de gobierno durante los próximos cinco meses. Se marche o no, todas las decisiones que adopte la FIFA sin un nuevo orden de por medio, no tienen ningún sentido ni fuerza alguna. El fútbol necesita que el cambio se ejecute de manera inmediata y no esperar a que Blatter siga jugando a su manera para retrasar lo que parece evidente, que no es otra cosa que su muerte deportiva.

La salida de la sede de la FIFA de algunos de los miembros del Ejecutivo, a media noche, medio camuflados en lujosos coches o medio tirados en el asiento de atrás como Ángel María Villar, dice muy poco de la imagen del fútbol, uno de los mayores negocios del mundo y el juego que más pasión levanta.

El sistema está agotado y el cambio tendría que llegar antes de que termine 2015. Lo curioso es que parece resistirse al cambio: mientras la policía registraba el despacho presidencial, el resto decidían sobre las fechas del Mundial de Qatar, otro evento señalado y bajo sospecha continúa.