Siempre y cuando la querida Tricolor tenga absoluta tranquilidad y que el profesor Gustavo Quinteros se vea libre de sutiles presiones que se producen de afuera y también a la interna del grupo, serán factores fundamentales para llegar por cuarta vez a una cita mundialista que se jugará en la tierra del vodka (no se me ocurre otro indicador, lo siento) En el fútbol el aprendizaje es continuo, siempre y cuando se quiera aprender de los errores cometidos.

El manejo del camerino es clave para que el proceso tenga buen sendero y aunque los resultados no siempre suelen darse como se quiere, al menos quedará la alegría de haber manejado un muy buen grupo. Los brotes de indisciplina o de división deben cortarse de raíz y quienes los cometen, por más estrellas que se crean, deben ser apeados del proceso hacia el Mundial ruso.

La experiencia con Reinaldo Rueda demostró que sí fue un grave problema, el hecho que no se hayan resuelto disputas internas y presiones externas antes de viajar a Brasil. Ojalá ya se haya solucionado ese rubro. Se debe conversar mucho con todo el grupo, desde el recién llegado hasta con quien sueña estar en su último Mundial; todos son importantes y cada cabeza es un mundo que tienen sus propias visiones y que, al mantenerse ese diálogo abierto, podrán aportar sus particulares experiencias para enriquecer el largo y complicado camino eliminatorio como es el que se juega en Sudamérica.

Quienes lleguen a la primera convocatoria oficial, deberán estar a la altura de las circunstancias. Que las frases hechas: “Somos una familia” “Somos un grupo unido” y otras no sean de boca para afuera. Deben estar convencidos que si se aplican tácticamente a las disposiciones de Quinteros, existirán mayores posibilidades de éxito. El camino será largo y lleno de trabas, pero queda claro que la memoria mundialista ya es parte de la marca del fútbol ecuatoriano. Aunque sus estructuras son caducas y no exista la voluntad política de los dirigentes de la Federación para cambiar este estado de cosas.

Pero, aquí queda una pregunta, la Tricolor y Quinteros tendrán las capacidad de blindarse de toda la crisis que vive el fútbol ecuatoriano o será el principal reflejo de la misma? El camino a Rusia será bravo, ojalá que el abrir frente a Argentina en Buenos Aires, se tenga la muestra de qué va a estar hecha esta aventura encabezada por Gustavo Quinteros.

Mientras tanto un vodka no caería mal, uno. Chan Chán.