El portal web de la FIFA publicó una entrevista con la entrenadora de la Selección Ecuatoriana de Fútbol femenino, Vanessa Araúz, donde destacó su labor como la entrenadora más joven en dirigir un mundial 

A continuación la nota del portal web de la FIFA:

“Lo más gracioso me sucedió durante un viaje en avión con la selección, al tocarme un asiento frente a la puerta de emergencia. Antes del despegue vino una azafata y me preguntó, por cuestiones de seguridad, si yo era mayor de edad para estar sentada allí. ¡Imagínate las risas de mis futbolistas!”, recuerda con humor a FIFA.com Vanessa Arauz, la entrenadora más joven en dirigir jamás en una Copa Mundial Femenina de la FIFA.

Arauz alcanzó ese hito el pasado 8 de junio en Canadá 2015, cuando Ecuador tuvo su estreno absoluto en la competición ante Camerún. La marca resultó incluso homologada por el Libro Guinness de los récords, que le entregó el correspondiente comprobante a la seleccionadora de 26 años un mes después del torneo, donde la Tri perdió sus tres partidos.

Pero el camino hasta aquí no ha sido sencillo para Arauz, quien jugó de mediocampista en el club Emelec. Rápidamente entendió que deseaba ser entrenadora, y nada, ni su condición de mujer ni su juventud, la detuvo. En 2011 se convirtió en la primera en recibirse de directora técnica en su país, y como premio la Federación la nombró asistente en la selección femenina.

Dos años después le llegó la oportunidad soñada, que supo aprovechar pese al desafío que significó dirigir a jugadoras de su edad o mayores. “Al principio no fue sencillo. Si ni mi aspecto me ayudaba, ¿cómo iba a ser yo una figura de autoridad?”, reconoce que se preguntó. “Sin embargo, fui entendiendo que no se trataba de que me respetaran por mi edad o mi trayectoria, sino por mi trabajo. Me focalicé con cómo ayudar a cada una en particular y al equipo en general. Y las cosas se dieron”.

Bajo la lupa
¿Qué opinan del tema sus futbolistas? A la capitana Ligia Moreira también le costó algo al principio. “Al conocerla de antes, fue raro que dejara de ser ‘Vane’ para ser nuestra entrenadora. Además, es cierto que a veces la confundían con una de nosotros y nos daba risa”, admite risueña a FIFA.com.

“Pero el trato fue y es fácil porque, en lo personal, nos entiende. Y siempre fuimos conscientes de que sabía mucho de fútbol. Los resultados quizás ayudaron a que gane espacio y respeto para afuera, pero siempre los tuvo para adentro”, explica la defensora, sólo tres años menor.

La arquera Shirley Berruz aporta una mirada particular. “Quizás porque tengo una hermana de su misma edad, jamás se me pasó por la cabeza eso de ‘cómo nos va a dirigir alguien tan joven'”, afirma la portera de 24 años a FIFA.com. “Ella pasó muchas horas con nosotras antes de entrenarnos, y ha sabido aprovecharlas para llegarnos, para convencernos de lo que quiere. Ha manejado muchísimas  situaciones mejor que varios de mis técnicos anteriores”.

“Yo nunca pensé en la diferencia de edad”, enfatiza a FIFA.com Mónica Quinteros, autora del gol en la repesca ante Trinidad y Tobago que valió la histórica clasificación mundialista. “Siempre miré a Vanessa con el mismo respeto que al resto de mis entrenadores. Quizás por ser mujer y contemporánea comprende nuestros momentos, y eso me hace sentirla muy cercana”, agrega la delantera de 27 años, una de las seis jugadores mayores que Arauz presentes en Canadá.

Sólo una vez, desde que asumió, Arauz quiso ser mayor. “Durante de la Copa América Femenina que se jugó en Ecuador, cuando el equipo necesitó resultados importantes, hubo quienes me cuestionaron por mi edad. No me tomaban en serio, me trataban de niña. Tuve que crecer rápidamente, porque si yo no lidiaba con esa presión, el equipo podía venirse abajo también. Pero se logró la clasificación a la repesca mundialista y gané crédito”.

Mirando al futuro
Arauz siente que maduró exponencialmente durante el Mundial de Canadá, más allá de las abultadas caídas con Camerún y Suiza y a la apretada derrota con Japón, luego finalista. Allí sacó conclusiones “que no pueden reproducirse en otro contexto. Hoy me siento más preparada para el próximo ciclo mundialista”, avisa.

También compartió ricas experiencias con colegas. “Conversé con entrenadores y entrenadoras que me imaginaban más adulta, que casi me veían como una hija o una nieta. Pero luego de oírme hablar de fútbol, hasta me dijeron que tengo el alma de una persona vieja”, cuenta entre risas.

La entrenadora es consciente de las barreras que ha derribado pese a su juventud, pero pone sus logros en perspectiva. “Lo del récord, por ejemplo, le da un valor agregado a mi carrera, pero sobre todo es otro aporte a la credibilidad del fútbol femenino en Ecuador. Generalmente se lo asocia a una actividad sin futuro para las mujeres, y lo que estamos haciendo ha cambiando un poco esa visión. Todo lo que aporte para tal fin será bienvenido”.