Hace poco más de dos semanas la “ciudad maravillosa” despidió las Olimpiadas y ahora abre sus playas y calles a los Juegos Paralímpicos, que pese a utilizar un término similar y de que se trata de un mega evento deportivo con atletas de todas partes del mundo, guarda una serie de diferencias tanto de forma como de fondo. Curiosidades que quizá no sabías y que están  presentes en los Paralímpicos de Río 2016.

Sin anillos

Desde 1960, se disputan de manera paralela a los Juegos Olímpicos e incluso tienen su versión de invierno, pero lo único similar entre los Paralímpicos y las Olimpiadas es la sede que alberga a ambos eventos. A partir de ahí sólo hay diferencias, incluso en los símbolos que los identifican.

Mientras que los famosos anillos de colores adornan los juegos que organiza el Comité Olímpico Internacional, COI, las paralimpiadas se identifican con los Agitos, que son tres líneas en rojo, verde y azul que representan el “espíritu en movimiento”. Para el Comité Paralímpico Internacional (IPC, por sus sigla en inglés) es tan importante dejar marcada la diferencia que le prohibieron al nadador Josef Craig participar en una competencia por tener un tatuaje en el cuerpo con los anillos olímpicos.

Cascabel

Las medallas también son diferentes y no sólo en el diseño. Las preseas de los Paralímpicos tienen un relieve que identifica si se trata de oro, plata o bronce y tienen dentro pequeñas bolitas que hacen ruido para los ciegos y atletas con discapacidad visual puedan escuchar su sonido.

Exclusivos

Hay dos deportes que sólo son practicados por atletas paralímpicos, el goalball y laboccia. El primero lo juegan equipos de tres atletas invidentes o con discapacidad visual en una cancha cubierta. El segundo, que se juega en más de 50 países, consiste en acercar lo más posible un bola a un objetivo, un concepto similar a las bochas o la petanca.

El último puede ser el primero

En Londres 2012, se dio el caso de un atleta que superó un récord mundial pero no ganó su serie en los 200 metros planos. El hecho ocurrió cuando el sudafricano Arnu Fourie logró la marca en la categoría T43 (atletas amputados de una sola pierna) compitiendo en una prueba contra corredores T44 (con las dos piernas amputadas), que fue ganada por el estadounidense Blake Leeper. ¿Cómo es posible? La respuesta es que en muchas pruebas participan atletas con diferentes discapacidades, dado a la falta de participantes en algunas categorías, pero eso no significa que estén compitiendo directamente entre sí, razón por la que los récords corresponden a sus respectivas clasificaciones.

Peras con peras, manzanas con manzanas

No estamos refiriéndonos a que los deportistas paralímpicos son como las frutas, pero la expresión ilustra lo que busca el IPC con su complejo sistema de clasificaciones: la máxima paridad a la hora de competir. El objetivo es igualar las condiciones de los atletas, por lo que son sometidos a una serie de rigurosos exámenes de movimiento y funcionalidad con profesionales de la medicina que definen su categoría.

Cada deporte elabora su propia estructura de clasificación a partir de sus características, algo que varía mucho entre las 10 clases de discapacidades presentes en los Paralímpicos y las 22 modalidades deportiva paralímpicas.

Los”otros”atletas

En la pista de atletismo o en el velódromo de ciclismo se ven parejas compitiendo con una sincronización casi perfecta. Es la comunión que debe haber entre los velocistas y ciclistas con discapacidad visual y sus guías, que actúan como sus ojos.

Otro tipo de guías son los que hacen un esfuerzo físico sino que dan instrucciones de voz, con palmadas o sonidos determinados.

En natación están los “tappers”, que son personas que se encuentran ubicadas en cada extremo de la piscina y utilizan una larga varilla para advertir a los nadadores, con un toque suave, que se aproximan a la pared.

Juegos silenciosos

Mientras las personas con discapacidad visual, intelectual o motora gozan de un protagonismo especial durante los Paralímpicos, muchos se preguntarán qué pasó con los atletas sordos.

La respuesta es que no están en Río 2016.

La razón es que el organismo que los agrupa, Deportes para Sordos (ICSD, por sus siglas en inglés), no forma parte del IPC sino del COI, y que pese a que ha habido acercamientos para modificar esta situación, todavía no se ha podido llegar a un acuerdo para que eso ocurra.

El problema es el elevado costo que generaríanal tener que hacer frente a un número más elevado de atletas y cumplir con los requisitos de comunicación de los deportista sordos con la contratación de interpretes.

De allí que cada cuatro años se lleven a cabo los llamados Juegos Silenciosos, en los que participan alrededor de 2.500 atletas de más de 70 países.

Michael Phelps x 2 = Trischa Zorn

La nadadora estadounidense es la deportista paralímpica más condecorada en la historia de los juegos, sumando 55 medallas en total. Zorn conquistó 41 medallas de oro entre los juegos de Arnhem en 1980 y Atlanta en 1996, pero su cosecha de preseas se extendió hasta Atenas 2004, donde obtuvo una medalla de bronce en los 100 metros espalda a los 40 años de edad. Dada su espectacular hazaña, Zorn ingresó en el Salón de la Fama del deporte paralímpico en 2012.

No hay gimnasia

Varios de los deportes paralímpicos surgen de adaptaciones a sus pares olímpicos, algunos con más similitudes que otros. Mientras natación, ciclismo y atletismo son en el fondo iguales, más allá de la presencia de prótesis, sillas de rueda o guías, otros deportes como rugby, voleibol y fútbol presentan marcadas diferencias.

Soldadores en el banquillo

En cada deporte hay un gran equipo de entrenadores, técnicos, médicos y utileros que ayudan a los atletas a dar lo mejor de si. Pero en eventos como el baloncesto y el rugby paralímpico hay una figura que es fundamental durante los partidos: el soldador. Su trabajo es arreglar rápidamente las sillas de ruedas que se rompen durante la batalla sobre la cancha.

Fuente: bbc.com