El nuevo director ejecutivo de Fórmula 1, Chase Carey, aseguró que la razón por la que Liberty Media introduce una nueva estructura de gestión es que la F1 no ha crecido tanto como debería haberlo hecho en los últimos cinco años. Para ello ha decidido rodearse de dos hombres en los que confía mucho. Uno es Sean Bratches, ex jefe del área de márketing de la ESPN, que se encargará de la parte comercial. El otro hombre de Carey es Ross Brawn, que tratará de reconducir el área deportiva.

Los nuevos dueños tienen claro qué es lo que quieren para devover a la F1 a su esplendor. Algunos de sus enfoques son estos.

 Explotar internet

“Al mirar el negocio, creemos que durante los últimos cuatro o cinco años no ha crecido, el deporte no había crecido a su máximo potencial. Necesitamos poner una nueva organización para ser capaces de hacer crecer el deporte en el mundo de hoy y de alguna manera trabajar con los socios que tenemos en el negocio para asegurarnos de que podamos hacer un deporte que debe ser para sus fans”, dijo Carey a Sky Sports News.

Liberty tiene claro que internet se trata de un área donde hay un gran potencial debido a la propia demanda de fans cada vez más jóvenes. Monetizarlo es una opción, como ocurre en otros deportes como la NFL. Ahora mismo la F1 se vende como un paquete completo. Sin embrago, ven la capacidad que tiene la F1 de venderse por la red, con diferentes grados de acceso según diferentes precios.

Hacer “20 Super Bowls”

Liberty trae su concepto americano del espectáculo y no hay un espectáculo deportivo más visto que la Super Bowl. Pues bien, su idea es hacer de cada Gran premio una Super Bowl particular. Y para ello, no quieren limitar el Gran Premio a los tres días de competición, sino ampliarlo durante toda la semana del mismo y la anterior con diversas actividades de promoción.

Devolver la emoción a la pista

“Creo que tanto Sean como Ross tendrán roles críticamente importantes en el desarrollo del deporte en general. Ross lleva décadas de experiencia de increíble éxito en la F1. Desde su perspectiva lo que queremos hacer es asegurarnos de que el deporte sea en la pista lo más emocionante y energizante posible para sus fans”, explica Carey.

“Los pilotos son estrellas, tienen coches que combinan poder y tecnología de una manera que realmente sorprende a la gente, una marca que tiene aficionados alrededor del mundo… Es un gran deporte con grandes herramientas, pero tenemos que mejorar el deporte en la pista”, añade.

La idea es hacerla más competitiva e igualada y está estudiando fórmulas, aunque aún es pronto para saber qué medidas tomarán para llevarlo a cabo.

Nuevas carreras, nuevo enfoque

Liberty quiere adoptar un enfoque diferente sobre cómo introducir nuevos Grandes Premios. No quieren seguir la línea de Ecclestone de llevar la F1 al lugar que más dinero ponga. Buscan un equilibrio.

Quieren expandir la F1, pero quieren que las nuevas carreras se celebren en los lugares correctos y por razones correctas. Y están dispuestos a invertir en ello.

No perder los circuitos míticos

Liberty quiere acabar con la idea de Ecclestone de que la historia no importa para continuar en la F1. No le gusta ver cómo el Gran Premio de Alemania desaparece del calendario ni los problemas que ha tenido Monza para continuar. Para ellos sí tiene su importancia, porque saben que la Fórmula 1 se nutre principalmente de la pasión que recibe de Europa.

Consideran que las carreras históricas como la de Gran Bretaña, Italia, Bélgica o Alemania no pueden desaparecer del calendario porque son la base sobre las que se sustenta el negocio desde la parte deportiva. Europa es el mercado central de la F1, donde está la mayor parte de su público televisivo. Y su patrimonio son los circuito emblemáticos.

Fuente: MARCA