Esta semana comenzó una nueva temporada de la NBA. Con cuatro argentinos en competencia y los mejores jugadores del mundo en la cancha, la liga alimenta año a año una rueda que combina deporte y entretenimiento para sostener un negocio millonario que, según estimaciones del sector, podría movilizar hasta US$ 8000 millones esta campaña.

El gran dinamizador llegó desde los derechos de televisación. A partir de esta temporada, entró en vigencia un nuevo contrato de la liga con ESPN y TNT. El vínculo se extiende por nueve temporadas e implica un ingreso total de US$ 24.000 millones en ese período. Son US$ 2300 millones por temporada, con un crecimiento del 180% frente al convenio anterior (US$ 930 millones cada campaña), que acompaña el creciente interés de la audiencia por la liga. El año pasado, las finales entre Cleveland Cavaliers y Golden State Warriors tuvieron un promedio de 20 millones de espectadores por partido, con un pico de 30,8 millones en el séptimo partido, la mayor marca en 18 años.

Este crecimiento en el principal factor de ingresos de la liga repercutió en los presupuestos de los equipos. El límite salarial máximo de cada equipo subió de US$ 70 millones en la temporada pasada a US$ 94 este año, y activó una ola de contrataciones millonarias como nunca antes había ocurrido. LeBron James (US$ 30 millones por temporada), DeMar DeRozan, Al Horford, Kevin Durant, Mike Conley y Russell Westbrook (US$ US$ 26,5 millones) encabezan en listado de jugadores mejor pagos y todos renovaron sus vínculos esta temporada.

La gestión de los contenidos de la liga también tendrá novedades, aunque muchas de estas iniciativas se focalizan en el mercado estadounidense. La NBA firmó un convenio con la empresa NextVR para transmitir 25 partidos de la temporada en realidad virtual; extendió su vínculo con Snapchat para generar historias exclusivas en la red social, con material del detrás de escena y escenas de los encuentros y tendrá dos programas propios que se transmitirán vía streaming en Twitter. La mira está puesta en las generaciones más jóvenes.

Mucho más que camisetas y zapatillas

La batalla de las marcas deportivas también se vive en la NBA. Esta temporada será la última de Adidas como sponsor técnico de la liga. La marca alemana, que vestía a los 30 equipos y a los árbitros decidió no renovar el contrato de 10 años que vence en 2017, por el cual había desembolsado US$ 400 millones en 2006.

En su lugar, a partir de la próxima campaña, ingresará la estadounidense Nike, que ya firmó un vínculo por ocho temporadas y US$ 1000 millones (US$ 125 millones por temporada) y, a diferencia de su antecesora, colocará su emblemática pipa sobre las camisetas.

La disputa por el mercado también se traslada a los vínculos con los deportistas. Nike, que controla cerca del 90% de la venta de zapatillas de básquet en los Estados con su marca y el sello Jordan, tiene contratos con Kevin Durant (firmó en 2015 por 10 años y US$ 300 millones) o LeBron James (tiene un vínculo de por vida que supera los US$ 40 millones al año, según estimaciones). Adidas, por su parte, fichó al ala pivot Kristaps Porzingis, un joven de 21 años que juega en los New York Knicks que debutó el año pasado y proyecta ser una de las grandes estrellas de la década, y mantiene al escolta James Harden (firmó por US$ 200 millones y 13 años en 2015).

Fuente: lanacion.com.ar