A pocos días del viaje de la delegación ecuatoriana a una nueva participación en la máxima expresión deportiva que representan los Juegos Olímpicos, es necesario establecer algunas observaciones sobre el objetivo que se han trazado los deportistas que representarán al país en Rio de Janeiro.

La inmensa cantidad de deportistas que acudirán a Brasil saben y tienen el concepto claro que su llegada a la gloria tiene que ver, en la mayoría de las disciplinas deportivas, con un par de sencillas palabras, pero definitivas: MARCAS y TIEMPOS.

Y por supuesto, la alegría de estar presente, aun sabiendo que ni siquiera se acercarán sus marcas y tiempos a lograr puestos estelares, ya tendrán pago el viaje y serán parte de la exclusiva Familia Olímpica que se junta cada cuatro años y que en esta ocasión será en Sudamérica.

Es imposible para la mayoría de los deportistas crearse falsas expectativas con lo que les pueda suceder cuando ya estén en competencia. En la histórica repartición de medallas asomará por ahí, de tanto en tanto, algún deportista que pateará el tablero y se cubrirá de Oro, tal como lo hizo, por ejemplo, el gran Jefferson Pérez en los Juegos de Atlanta el 26 de julio de 1996, cuando ganó la Marcha de 20 kilómetros.

No se pretende hacer un escrupuloso análisis de las posibilidades de los deportistas de Ecuador en los XXXI Juegos Olímpicos de la era moderna, que se inaugurarán el 5 de agosto; simplemente, será un somero acercamiento a la realidad que les esperará a los atletas ecuatorianos.

Como antecedente, en cuanto al apoyo logístico y económico que recibieron los deportistas se debe señalar que y según el Ministerio del Deporte y en un comparativo con la participación de Londres, se realizó una inversión de CUARENTA Y UN millones de dólares para que vayan a Rio de Janeiro TREINTA Y OCHO deportistas, ante los diez millones que se invirtió para que viajen TREINTA Y SEIS deportistas a la cita londinense en el 2012.

Dentro del Plan de Alto Rendimiento que se implementó para este ciclo olímpico, hubo la proyección que al menos CINCUENTA deportistas deberían haber llegado a Rio de Janeiro. Pero hubo inconvenientes en la preparación de deportistas en disciplinas como el boxeo, ciclismo, vela, golf, tiro, halterofilia e hípica. Faltó dinero para ir a las competencias clasificatorias necesarias y campamentos que se habían planificado.

Las federaciones provinciales perdieron su presupuesto hasta en un 40% en comparación con los años 2013 y 2014 y no pudieron apoyar a los deportistas llamados de Alto Rendimiento. Hubo problemas con algunos deportistas que dejaron pasar la oportunidad de estar en Rio de Janeiro por faltas disciplinarias y se perdió dinero en alguno que otro entrenador extranjero, de muy pobre desempeño.

Por supuesto, que la ilusión de cada deportista que viajará a Brasil es subir al podio o romper un récord nacional, continental, panamericano, mundial u olímpico. Sin embargo, al buscar proyecciones independientes, los atletas ecuatorianos que se desplazarán a la gran fiesta olímpica tendrían las siguientes posibilidades:

  • Lenín Preciado, en Judo, podría ser bronce.
  • Andrés Montaño, en Lucha, podría ser bronce.
  • Andrés Chocho, en Marcha, podría ser Bronce.
  • Ángela Tenorio llegaría a Semifinales en Atletismo 200 metros planos.
  • Deysi Dajones y Alexandra Escobar (Pesas), Liseth Antes (Lucha), Carlos Quipo y Carlos Mina (Boxeo), César de Césare (Canotaje), deberían estar entre los 10 mejores en sus disciplinas.

Por Reinaldo Romero