La tenista danesa, Caroline Wozniacki, ha decidido participar en la web’ The player’s tribune’ escribiendo una carta a su yo más joven, como ya hicieran antes otras estrellas del deporte de forma ocasional, siendo todavía muy recordada la carta de Pete Sampras, que dio la vuelta al mundo.

Pasamos a hacer un resumen de lo que se aconseja Caro a sí misma, con 11 años. Unos bonitos consejos sobre cómo hacer caso a sus padres y cómo llevar la fama una vez alcanzado el primer puesto mundial.

“Querida Caroline de 11 años,

Déjame empezar diciendo que papá tenía razón. Simplemente, la tenía. Y ahora, te das cuenta.

Desde que tenías tres años, pasaste horas y horas jugando a muchos deportes. Gimnasia, natación, balonmano y luego, fútbol. Estabas absolutamente convencida de que serías futbolista pero no había muchos equipos de chicas en Dinamarca así que papá te dirigió hacia el tenis.

Tú no estabas muy convencida, tenías que aprender a jugar mientras él te enseñaba con 7 años y en algún punto tú no tenías muy claro de lo que estabas haciendo. Pero con 12 años ganaste el trofeo junior de Dinamarca para niñas menores de 12 y no perdiste ni un sólo juego en todo el torneo. Ganaste todos los partidos por 6-0 y 6-0. Eres buena, y lo sabes. Después de la final, los periodistas te preguntarían qué objetivo tenías para el futuro. Tú miraste a cámara y dijiste: “Quiero ser la mejor del mundo”.

Papá tenía razón.

Cuando papá te vea ganar a niñas mayores que tú sin sudar, te sentará y te preguntará algo que nunca olvidarás. ‘Caroline, yo puedo hacer lo que sea para ayudarte a ser mejor tenista. Te llevaré a donde necesites ir. Pero tengo que saber que esto es lo que quieres. Tienes que estar segura. ¿Es esto lo que quieres? ¿Realmente amas el tenis?’.

Di que sí y él hará todo lo posible para ayudarte a conseguir tu objetivo.

Se despertará a las 6 de la mañana y te llevará al club para que puedas entrenar antes de que comenzaran los partidos. A las 11 de la noche, te llevará en el coche al club para que puedas entrenar después de que acabasen los partidos.

Hazte un favor y da lo mejor de ti en esas lecciones que papá te da, no sólo sobre tenis. Presta atención sobre lo que te dice acerca de la vida. Papá y mamá siempre intentan hacerte ver lo importante que es ser buena persona, en tratar bien a la gente, en ser respetuosa. Aprecia todo lo que tu familia te da en tu niñez. Ellos sacrifican muchas cosas por ti. Reconoce lo costoso que es tu deporte. Viajar, los entrenadores, las pistas… todo cuesta mucho dinero.

Papá y mamá te apoyarán en todo lo inimaginable. No tendrás que preocuparte nunca por el dinero. Nunca les escucharás decir que algo será muy caro. Ellos renunciarán a todo para asegurar que tú nunca te preocupes por los gastos para que pudieras ser una tenista profesional.

Eso es un maravilloso regalo que te ofrecen tus padres. Y por favor, prométeme una cosa: Disfruta del viaje. De todo. Disfruta cada paso del camino que estás a punto de acometer.

Saborea cada momento. No sólo las victorias, también las experiencias, las relaciones, las emociones. Cuando las cosas se pongan duras, dirígete hacia tu familia para recibir apoyo. Ellos siempre estarán ahí para ti. Recuerda cuando eres pequeña y después de una dura derrota no dejabas de llorar, papá aparcó en medio del camino a casa y te compró un osito de peluche. “Este es el regalo por ser la competidora número 1”, te dirá.

Eso es amor. Guarda ese osito, pequeña Caroline. Úsalo como símbolo de apoyo una vez te conviertas en una de las mejores jugadoras del mundo. Te ayudará a mantener los pies en el suelo y a recordarte qué es lo más importante para ti.

Pronto te darás cuenta que ser profesional requiere de muchas obligaciones fuera de pista. Te sentirás con opresión y a veces parecerá que no puedes respirar.

Bueno, estoy aquí para decirte que respires, pequeña Caroline.

Respira.

Aprecia el momento en 2010 cuando ganarás a Petra Kvitova en el China Open y a la mañana siguiente te despertarás sabiendo que eres la número 1 del mundo. Respira profundo.

Deja que te eleve, y siéntete orgullosa de ti misma.

Algo dentro de ti te llevará a no querer saborear ese logro conseguido. Pensarás que eres la misma persona, que tendrás que ir a entrenar, que comer la misma comida, que todo es lo mismo. Pero no es así. Recuerda cuando dijiste a la televisión que serías la mejor del mundo. Lo conseguirás. ¡Eso es genial! Merece la pena celebrarlo.

Pero ser número 1 significa que también tendrás una diana en tu espalda.

Y aquí es donde puedo darte un buen consejo con mi experiencia. Una vez que llegues a la cima, habrá mucha gente que intentará quitarte de ahí. No todo el mundo quiere lo mejor para ti.

Habrá gente que dude de ti, pesimistas e individuos mezquinos que no querrán nada más en la vida que verte caer. No dejes que esa gente te influencie en cómo piensas sobre ti. Eres una buena persona y tratas bien a la gente, con un corazón optimista y no dejes que los cínicos cambien eso de ti.

La prensa te encumbrará rápido, pero te tirará al suelo igual o más rápido todavía. Por favor, Caroline, escúchame alto y claro en esto: Entiende el masivo impacto de las redes sociales. Dale a tus fans algunas muestras de quién eres y comparte fotos de vez en cuando, pero por favor, asegúrate de mantener tus cosas más privadas de forma privada.

Ya me lo agradecerás. Nadie necesita saberlo todo de ti. Dale valor a tu privacidad.

Sólo vivirás una vez. Toma cada oportunidad que puedas. Sólo te arrepentirás de las que no tomes. Haz anuncios, hazte fotos para revistas. Sé creativa. Anímate a hacer cosas que nunca pensarías que harías. Construye relaciones que te ayudarán después del tenis. El tenis no durará para siempre. Planea tu futuro.

Cuando te sientes con papá para hablar de tu futuro económico, escúchale. Te avisará de lo peligroso de hacer inversiones peligrosas. Te dará a conocer la importancia de no tomar malas decisiones que puedan implicar a la vida de tus hijos y a los hijos de tus hijos. ‘Podrás asegurar a tu familia durante generaciones si tienes cuidado’, te dirá. Y tiene razón.

No habrá yates, no habrá mochilas propulsoras, no habrá huevos de Fabergé.

Pero no todo será tan malo. Si lo haces bien, te dejaré que tengas un Ferrari. El rojo. El que siempre soñaste tener cuando ganaste aquél título con 12 años. Cómpralo. Eres humana. Has trabajado excepcionalmente duro para ello.

Trabaja duro. Encuentra lo que amas y sé lo mejor que puedas en ello. Pero lo más importante, siempre trata bien a la gente. Sé una buena persona, es lo primero y lo principal.

Durante los próximos 16 años harás orgullosos a tus padres. Tenlos siempre cerca de tu corazón. Estarás muy ocupada, sí, pero recuerda y aprecia lo mucho que han hecho por ti.

Ah, Caroline, si alguna vez necesitas un recuerdo del amor que has recibido, coge el osito de peluche. Yo sigo teniéndolo, así que seguirá contigo durante años. Lo llevo conmigo a todos mis viajes por el mundo.

Y cada vez que lo meto en mi maleta, ocurre lo mismo. Le miro y me paro por un segundo para recordar la suerte que tengo de haber recibido tanto amor durante tantos años y no puedo evitar sonreír”.

Fuente: puntodebreak.com