La relación entre padre e hija detrás del éxito ascendente de la estrella del tenis canadiense Leylah Annie Fernandez

La joven de Montreal de 19 años tiene grandes esperanzas para la nueva temporada tenística

Vivek Jacob –  CBS Sports – Publicado el 7 de febrero del 2021. Última actualización: 28 de mayo del 2021.

Sentada en el sillón de la sala de su casa en Boynton Beach en Florida, Leylah Annie Fernandez y su padre, Jorge, miran atentamente All or Nothing: Manchester City. Los Fernández son grandes fans del técnico del City Pep Guaridola, considerado uno de los técnicos más importantes que el fútbol haya conocido. A medida que el intensamente cerebral técnico español explica los patrones que quiere que sus jugadores muestren en el campo, Leylah y Jorge hunden sus dientes. “Me encanta el Real Madrid, pero nos estamos dando un break para apoyar al Manchester City” dice Leylah. “Me gusta Pep Guardiola, su estilo es parecido a mi juego así que aprendo de él.” Aprendiendo a usar la paciencia para dictar el juego. Maximizando los ángulos para ir hacia adelante. Que las técnicas del fútbol se han entrelazado con las estrategias del tenis es lógico.

 

El entrenador de Leylah durante sus años formativas ha sido Jorge, exfutbolista profesional de ascendencia ecuatoriana que jugó en Sudamérica. Nunca tuvo una asociación con el tenis, pero tomó el desafío cuando vio que su hija lo necesitaba.

 

Los dos han sentido los altos y bajos de perseguir una carrera en el tenis. Desde ser tenista profesional siendo la respuesta a qué quería ser desde los 9 años a pensar que puede haber una vida diferente a los deportes en un año, Jorge ha permanecido a su lado y apoyando cada decisión.

 

Es una relación intrigante que comparten los dos mientras Leylah busca continuar su ascenso en el circuito de la WTA después de haber luchado por despegar con sus aspiraciones de tenis cuando era niña. El instinto de Jorge para entrenar a su hija ha ayudado a Leylah a maximizar con su 1,63m y su margen de 48 kilos para ponerla en la cúspide de hacer de su nombre inolvidable en el mundo del tenis.

 

Los últimos 12 meses han sido un camino largo hacia ese objetivo. Le ganó en sets corridos a Belinda Bencic, ranqueada 12 en el mundo, en febrero del año pasado en un partido calve para Canada en la Copa Billie Jean King, antes Federation Cup. A eso le siguió llegar a su primera final del tour WTA de su carrera en Acapulco.

 

La nacida en Montreal de 19 años es 89 en el ránking mirando hacia el Australian Open, que comienza el domingo en Melbourne. Leylah comenzará el torneo el lunes ante Elise Mertens de Bélgica, la sembrada 18. Es el cuarto major de su corta carrera.

 

Cuando Leylah comenzó a practicar algún deporte a los 5 años, el fútbol se le dio naturalmente, y aunque el atletismo se unió al voleibol en aparecer en su camino – el tenis se ganó su corazón. Comenzó jugado en la entrada de su casa en Laval, donde el objetivo era evitar golpear el carro familiar. Ella trabajó consistentemente pegándole a la pelota contra la pared del sótano de su casa durante horas, una práctica que tenia a su madre, Irene, estresándose si la pared o la televisión iba a terminar con un hueco. A medida que Leylah creció, ella junto a su hermana Bianca, iba en bicicleta a las canchas de tenis que estaban cerca de su casa.

 

“Es la belleza de eso”, dijo Leylah sobre por qué el tenis le atrajo más que los otros deportes. “Todo el tiempo miraba tenis en la televisión, era hermoso: la mera de que puedes crear algo de la nada es lo que me atrajo hacia eso. Y después la competición: estás en tu propia cancha, tu decides y si va bien, ganas; si no, pierdes. No necesitas depender en alguien más, no necesitas de tu compañera para el tiro ganador”.

 

A medida que la pasión de Leylah por el deporte aumentó, encontró su heroína en la leyenda suiza Justin Henin en Youtube, inspirada por lo podría hacer alguien con un marco simliar. Henin estuvo 117 semanas como número 1 del mundo y ganó 7 Grand Slams incluyendo Roland Garros cuatro veces. También ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos en Atenas 2004.

 

“No es la jugadora más grande o la mñas fuerte pero siempre encontraba la solución contra las jugadoras más fuertes” dice Leylah. “Ella tenía el talento, grandes derechas, slices y drops para abrir la cancha cuando no muchas podían y eso me inspiró que lo podía hacer también; quiero inspirar otros chicos a creer que pueden hacerlo”.

 

La era moderna favorecía a las jugadoras más altas en el juego. Billie Jean King, de 1,65m, ganó 12 torneos grandes de singles y Chris Evert conquistó 18 con 1,68m; pero las dos se retiraron más de diez años antes de que Leylah nació. Los gustos de Henin han sido más la excepción que la regla desde entonces. De las 20 mejores jugadoras del tour, 16 son 1,75 o más altas.

 

Mas alentador es que las otras cuatro son la número 1 Ashley Barty (1,65), la 2 Simona Halep (1,68m), y la número 4 Sofía Kenin y la 8 Bianca Andreescu (ambas miden 1,70m). Ellas han ganado la mitad de los últimos 10 Grand Slams – su compatriota Andreescu se convirtió en la primera canadiense en ganar un torneo grande de singles en el 2019 cuando conquistó el US Open – y Leylah espera unirse a esa lista más pronto de lo que anticipan la mayoría de los pronosticadores.

 

 

‘La gran montaña para escalar’

“Terminar en el top 10 de la WTA”, dijo cuando le preguntamos por sus metas en el 2021. “Yo se que es una gran montaña para escalar, pero siempre pienso que es posible y yo, como jugadora, puedo hacerlo”.

 

El primer paso de los padres de Leylah para ayudarle a perseguir su carrera en el tenis comenzó a los 7 años cuando se anotaron en el programa de desarrollo provincial en Montreal cuando estuvo asociada con el programa nacional. La esperanza era elevar su nivel, pero rápidamente vieron los desafíos de aspirar a una carrera profesional. Leylah, zurda, tenía una técnica deficiente del forehand, era lenta en sus pruebas físicas y tenía problemas con su servicio. Las derrotas se acumularon y antes de darse cuenta qué la golpeó, fue eliminada del programa.

 

“Pensé que iba a recuperar mis fines de semana” dice Jorge en medio de risas. “Ella lloraba y yo veía a esta pequeña, ‘Cariño, ¿es esto tan importante para ti? Leylah dijo que s´í y que quería jugar. Le dije, ‘si quieres, yo te entreno”.

 

En el momento, Jorge vio sus defectos fundamentales como secundarias. Tal vez no haya sabido cómo ser un jugador de tenis, pero sabía cómo ser un atleta profesional. Había visto cómo entrenaban a Leylah desde el costado y pudo notar los métodos de los cuales ella se podría beneficiar. Después de todo, el tenis ha sido un deporte tradicionalista como ningún otro. Tal vez un par de ojos frescos era lo que necesitaba.

 

Rápidamente, Jorge empezó a trabajar en un plan de acción, reconociendo que si quería sacar lo mejor de su hija, iba a tener que ceñirse a su plan. Después de todo, él se podía relacionar con lo que quería hacer Leylah, teniendo en cuenta que firmó su primer contrato de fútbol profesional a los 13 años.

 

Independiente de que sea entrenar o cualquier objetivo, el primer paso de Jorge es escribir los objetivos y asignar períodos para realizarlos. En lo más alto de la lista estaba hacer mentalmente inquebrantable a Leylah. Él sabía que iba a necesitar un plan que tome; no días, semanas o meses sino; años. Para cuando ella haya crecido, Jorge quería asegurarse de haber ayudado a moldear a alguien que pudiera mostrar constantemente su carácter y espíritu.

 

Jorge también se tomó su tiempo para estudiar a padres que habían entrenado a sus hijos y los levaron a un nivel élite en el tenis. En las mujeres, no hay mejor ejemplo que Richard Williams, que nutrió a sus hijas Venus y Serena para ganar 30 Grand Slams entre las dos. Serena, con 23 grandes, es probablemente la mejor tenista que el circuito de mujeres ha visto. Steffi Graf, quizás su mayor competencia en el debate de la GOAT, terminó con 22 títulos de Grand Slams y también fue entrenada por su padre, Peter Graf, cuando comenzaba su carrera.

 

Jorge pasaba tiempo mirando los partidos de Venus y Serena tratando de entender sus planes de juego, no solo por las hermanas, sino por sus rivales y cómo se enfrentaban.

 

“Una de las cosas (con Richard) fue la simplificación del juego”, dice Jorge. “Creo que los grandes vendedores tienen una manera de simplificar lo complejo y enfocarse en los recursos que te llevarán a donde quieres ir. Él se enfocó en su potencia.”

 

“En la tierra de los ciegos, el tuerto es el rey. Tuve un ojo y me dije, OK, ya que mis hijos y mi esposa no saben demasiado, no me van a criticar mucho. Decidí concentrarnos en la delicadeza, la fortaleza mental y la velocidad. Mucho tenis de precisión y, de vez en cuando, un golpe de gracia.”

 

La primera prueba de Leylah de Jorge como padre fue un brusco despertar. Ella tenía 9 y trataba de ejecutar un ejercicio básico de pasar la pelota por encima de la red. Sin que ella sepa, Jorge iba a implementar la regla de los tres strikes cuando fallaba tres veces el mismo movimiento. Cuando le pelota se quedó en la red una tercera vez, le dijeron que hiciera unos “suicidios”, un ejercicio de velocidad de alta intensidad. Leylah estaba desconcertada, pero Jorge no lo iba a permitir de otra manera. Él la quería en lo que él veía como máxima producción.

 

“Tienes que estar en la línea roja todo el tiempo, y después encontrar una nueva línea roja” dice Jorge, revisando las marcas en un manómetro. “Tienes que estar en la zona roja hasta que se convierta en una zona normal, ahí, la cosa más hermosa pasa. Te conviertes en una mejor jugadora y dejas de cometer los errores que antes eran comunes.”

 

“Tienes una fortaleza mental y lo que creías que no podías hacer, lo haces como si nada”.

 

Jorge reconoce que es difícil para los chicos captar los conceptos de presión y estrés. Él sintió importante convenir en hablar con los niños en términos simples que puedan entender: lo bueno tiene recompensa y lo malo tiene castigo. A veces, Leylah terminaba llorando y los otros entrenadores no les gustaba los métodos de Jorge, pero él no se rendiría. Era la mejor manera que conocía. Después de reconocer el shock de su hija, tuvo una conversación con ella inmediatamente para ver cómo se sintió.

 

“Él quiere que mejore, seguir corrigiendo, seguir compitiendo”, dice ahora Leylah. “ Él dice que eso va a pasar seguido, que me va a poner en posiciones incómodas en las prácticas y queda en mi pelearla y buscar soluciones.”

 

“Cuando le dije que quería ser profesional, ese es el lugar donde quería ir. Por eso me empuja más cada día, cada año.”

 

Mientras creaba una “zona normal” en su relación de entrenador, Jorge quería asegurarse que Leylah nunca se sienta intimidada por el tamaño de su oponente. Mientras Jorge tenía tiempo en Montreal, jugaba baseball con unos amigos y decidió pedirle a uno de ellos que medía 1,93 que también jugaba tenis; que juegue contra su hija de 9 años.

 

Las instrucciones para Leylah era concentrarse en la pelota no importa qué y seguir con el rally. Jorge miraba desde el otro lado de la red a medida que los rallies progresaban y si podía seguir con el ritmo. Para subir el desafío a otro nivel, le pedía a su amigo que suba el poder de un momento a otro. Leylah tenía problemas, pero seguía.

 

Concéntrate en la cosa amarilla que viene hacia ti

El mensaje de Jorge era simple: en el tenis, nadie puede agredirte físicamente. No es como en el fútbol que alguien te puede clavar los pupos, o básquet o jockey donde alguien te puede golpear. Él sintió que la clave en el tenis es asegurarse que la bola que pasa al lado tuyo o a la red, no te hace perder. Leylah dejó la cancha ese día sabiendo que tenía que concentrarse en la cosa amarilla que iba hacia ella, no quien la respondía.

 

Los resultados hablan por si solos. Leylah ganó su primera torneo nacional para jugadoras menores de 16 a los 12. Fue invitada a la selección canadiense sub 14 y al programa provincial y, a pesar de que terminaría dejándolo un par de meses después, su aceptación en el programa le dio confianza a su familia para jugar torneos internacionales y mudarse a la Florida, un centro renovado para los talentos del tenis. Jugando torneos ITF (Federación Internacional de Tenis) juniors, su gran momento llegó en el 2019 cuando tenía 16 años, llegando a la final del Australian Open junior en febrero y ganando el Roland Garros junior unos meses después.

 

“Con la ayuda de mi papá, aprendiendo con mi hermana, mi mamá y conmigo, todos me apoyaron y me decían que si quería dejar el tenis; lo podía hacer,” dice Leylah regresando a ver sus luchas tempranas.

 

“El tenis no es la única cosa en la vida que te va a ser feliz, pero a mi me gusta seguir mejorando, mantener mi cabeza baja y trabajar. Con el tiempo, algunos años después, los resultados vendrán y más oportunidades también.”

 

Para que Leylah esté consciente de su potencial, iba a necesitar ayuda con los fundamentos y técnica de su juego. En ese aspecto, Jorge podía ofrecer poco. Necesitaba ayuda. Se posicionó cómo un técnico general, cómo estaba familiarizado en el fútbol, y los asistentes correctos iba a ayudar al crecimiento de Leylah.

 

Jorge reclutó a Francisco Sánchez, un ex socio de Justin Henin y Kim Clijsters, y el entrenador Robby Menard cuando su familia estaba en Montreal. Ahora, es el francés Romain Deridder, quien trabajó como director de desarrollo de jugadores y equipos de la  ITF en la Academia de Tenis Proworld en Delray Beach, Florida.

 

‘Se complementan el uno al otro’

“Jorge y yo tenemos una muy buena relación dentro y fuera del court” dice Deridder, quien acompañana a Leylah en Australia. “Creo que nos complementamos muy bien. Él ha estado toda su vida con ella en la cancha así que cuando empezamos a trabajar juntos, queríamos aprender mucho de él y lo seguimos haciendo para encajar en el equipo y entender qué más podíamos traer al equipo de trabajo.”

 

“A veces nos metemos en situaciones que hemos vivido y ayuda que conozca a su hija mejor que nadie. Dos pares de ojos es mejor que uno.”

 

Lejos de la cancha, hay noches de película, devorando hamburguesas, Leylah se ríe de su papá por ser la persona más inmadura del cuarto y después se ríen los dos. Después de cenar, Leylah y Jorge – y su hermana Bianca – se divierten lanzando servilletas dentro de un vaso para ver quien lo mete primero.

 

“Me deja comer lo que quiera, me gusta que no sea tan estricto fuera de la cancha”, dice Leylah, “La única cosa con la que es estricto es con mis estudios, cómo son todos los padres, dice que hay que tener un balance en la vida; vas a tener tiempo de relax pero cuando hay que trabajar, trabajas. Eso es lo que que quiere para mi y que sea independiente”.

 

A medida que Leylah ha crecido, Jorge ha puesto importancia de que ella haga sus propias decisiones y que pueda vivir con ellas.

 

“Él no me controla”, dice Leylah. “Tengo mis opiniones, mis decisiones, él quiere que sea independient; por eso me enseña todas estas cosas pero me deja que yo decida para que abra mi mente, sea una mujer fuerte, independiente y viva con esas decisiones; si es una buena o una mala y sea capaz de manejar las consecuencias. Al mismo tiempo, se que él va a estar ahí y me va a apoyar lo que es genial”.

 

Cuando se quiere tomar un descanso de su papá, Irene y Bianca están para ella. Leylah ve la presencia de su mamá como un calmante y una manera de complementar el estilo de su padre. Con Bianca, que también entrena tenis con su papá y tratando de ir haciendo su camino; comparte experiencias juntas. Recientemente dejaron de compartir el cuarto, pero cuando está en casa, Leylah pasa con su hermana en su cuarto agrandando la conexión que desarrollaron.

 

“Ella me enseña cosas,” dice Leylah sobre su hermana. “Tiene mucha energía, somos muy competitivas, cada vez que estamos en la cancha estamos tratando de ganarnos una a otra e incluso fuera, tratamos de ver quien es mejor limpiando o cocinando”.

 

Leylah abrió el 2021 cayendo en segunda ronda en el Trofeo Grampians, un calentamiento para el Australian Open. Le ganó 6-3 y 6-1 a la campeona del 2017 del US Open Sloane Stephens en la primera ronda pero perdió con Maria Sakkari en sets corridos.

 

Toda victoria dentro de los siguientes 4 meses importa ya que un lado positivo de la pandemia es que se abrió una puerta para que Leylah participe en las Olimpiadas de Tokio – una oportunidad que su ránking no le hubiera permitido el año pasado. Fernández empezó el 2020 en el ránkin 209. Con un año de demora, la clasificiación de singles para Tokio se extendió hasta el 7 de junio del 2021 y las primeras 56 jugadoras se considerarán elegibles.

 

El sueño olímpico

“Significaría mucho para mi”, dice Leylah sobre una participación olímpica. “Ha sido uno de mis sueños desde que era joven, representar a mi familia y a mi país en los Juegos, ojalá consiguiendo alguna medalla. Obviamente, quiero la de oro pero la experiencia sería tachar una de cosa de mi lista”.

 

Mientras Leylah tiene grandes expectativas sobre sí misma, Deridder mantiene la perpectiva sobre la joven canadiense y enfatiza qué tan lejos puede llegar Leylah.

 

“Todavía está desarrollando y en transición de los juniors” dice Deridder. “Su juego tiene mucho espacio para el desarrollo y el mejoramiento en todo aspecto: mental, física y técnicamente. Ese es el trabajo diario y para eso estamos aquí”.

 

Jorge ha pasado mas tiempo últimamente trabajando con él. Todo es parte del proceso de reconocimiento que lo mejor de Leylah irá apareciendo paulatinamente a medida que él vaya soltando y brinde más de ella al mundo. Así como fue él quien aportó un nuevo enfoque a su juego cuando lo necesitó cuando era niña, él está feliz de poder añadir cosas a su repertorio. Leylah lo molesta por abandonarla y seguir, pero en el fondo reconoce por qué es necesario.

 

“Él ve una debilidad como una oportunidad para mejorar y que sea tu arma más poderosa”, dice Leylah. “Él siempre va a admitir sus errores, siempre va a decir: ‘no soy bueno en esto pero puedo traer a alguien que te oriente y te enseñe al mismo tiempo, así; cuando llegue el momento y tengamos que ir por un camino diferente…’”

 

“Él va a saber qué decirme, qué enseñarme y vamos a seguir trabajando justos.”

 

Leylah Fernández juega esta tarde a las 18 horas las semifinales del US Open 2021 ante la bielorrusa Aryna Sabalenka en el estadio Arthur Ashe de Nueva York.

 

Traducido por Domingo Valencia.