María Sharápova, la tenista rusa, ex número uno del mundo y cinco veces ganadora del Grand Slam, anunció su retiro tras dedicar 28 años de su vida al ‘deporte blanco’.

Luego de una carrera plagada de éxitos, ‘Masha’ abandonó la arcilla, el césped y la moqueta, pronunciándose a través de una carta publicada por la revista Vanity Fair y Vogue a la cual tituló como Tennis—I’m Saying Goodbye (Tenis –Me estoy despidiendo).

La misiva, la cual narra un recorrido por la vida tenística de Sharápova, inicia con una emotiva frase que da cuenta de la estrecha relación que la rusa había construido con el deporte de sus amores:¿Cómo dejas atrás la única vida que has conocido? ¿Cómo te alejas de las canchas en las que has entrenado desde que eras una niña, el juego que amas, uno que te trajo lágrimas indescriptibles y alegrías indescriptibles, un deporte donde encontraste una familia, junto con fanáticos que estuvieron detrás de ti por más de 28 años? Soy nueva en esto, así que por favor perdóname. Tenis: me estoy despidiendo.’

María Sharápova tenía apenas cuatro años cuando tuvo su primer roce con el tenis, empuñando una raqueta mientras observaba un partido de su padre, Yuri Sharapov. De ahí en adelante, su amor por este deporte se mantendría intacto. Su talento la transportaría desde el concreto hasta el césped y la arcilla, hasta que, a sus escasos 17 años, Sharápova se llevaría la victoria en Wimbledon, imponiéndose ante Serena Williams, quien para entonces ya había ganado su sexto Grand Slam y una medalla de oro en los Juegos Olímpicos, por 6-1 y 6-4. Tan solo dos años después, en 2006, la rusa ganó su segundo Grand Slam, el US Open, derrotando por un doble set de 6-4, 6-4 a la entonces número dos del mundo, la belga Justine Henin. Pero el éxito de Sharápova no terminó ahí. En 2008, se llevó a casa el Australian Open ganándole a la serbia Ana Ivanovic por dos sets de 7-5 y 6-3. En 2014 consigue su primer Roland Garros tras vencer a la tenista italiana Sara Errani por 6-3 y 6-2. Esta victoria la convirtió, junto con Serena Williams, en la única jugadora en obtener los cuatro Grand Slam, además de convertirse en la primera tenista rusa en ganar este premio. Su segundo logro en Roland Garros llegaría en 2014, luego de vencer a la rumana Simona Halep por tres sets de 6-4, 6-7 y 6-4. Todos estos logros también se ven reflejados en la carta que la deportista redactó:

Wimbledon parecía un buen lugar para comenzar. Era una ingenua joven de 17 años, todavía coleccionaba sellos, y no entendí la magnitud de mi victoria hasta que fui mayor, y me alegro de no haberlo hecho. El US Open me mostró cómo superar las distracciones y las expectativas. El Abierto de Australia me llevó a un lugar que nunca antes había sido parte de mí, con una confianza extrema que algunas personas llaman estar “en la zona”. Realmente no puedo explicarlo, pero era un buen lugar para estar. La arcilla en el Abierto de Francia expuso prácticamente todas mis debilidades, para empezar, mi incapacidad para deslizarme sobre ella, y me obligó a superarlas. Dos veces. Eso me pareció bien.’

Además de ocupar el puesto número uno en el ranking de la WTA (Women’s Tennis Asociation) en 2005, Sharápova obtuvo la plata en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 al perder la final frente a Serena Williams por dos sets de 0-6 y 1-6. Sin embargo, su segunda posición le permitió obtener el Silver Slam, premio que se le otorga a aquellos tenistas dueños de los cuatro torneos de Grand Slam y una medalla de plata en los Juegos Olímpicos.

Sin embargo, la exitosa carrera profesional de ‘Masha’ se vio afectada por un obstáculo: las lesiones. El 31 de julio de 2008, la rusa quedó descartada de los Juegos Olímpicos de Beijing, cuando una resonancia magnética confirmó un par de desgarres en su hombro derecho. La molestia, que habría aparecido un día antes tras finalizar un partido frente a la polaca Marta Domachowska, la obligó a retirarse del torneo que se disputaba en Montreal.

‘Las lesiones en el hombro no son nada nuevo para mí, con el tiempo mis tendones se han deshilachado como una cuerda. He tenido múltiples cirugías, una vez en 2008; otro procedimiento el año pasado, y pasé innumerables meses en fisioterapia’, son otras de las palabras que la tenista plasma en su carta.

La última intervención en su hombro, la tuvo en febrero de 2019, lo cual le permitió disputar tan solo ocho partidos en ese año, ganando seis y perdiendo dos. Su escasa participación en torneos significó su descenso en el ranking general. La rehabilitación para Sharápova, demandaba de manera obligatoria su divorcio de las canchas. Su última victoria en una competencia de WTA la obtuvo en 2017, al ganar el Abierto de Tianjin (China). Desde ahí, su lucha sería contra sí misma y su estado físico.

La carrera de María Sharápova tuvo su máximo declive en 2016, cuando fue suspendida por dos años debido al resultado positivo en una prueba de dopaje a la que se sometió mientras se disputaba el Australian Open. La tenista, al parecer, había usado meldonium, una sustancia farmacéutica que habría sido prohibida en enero del mismo año por la AMA (Agencia Mundial Antidopaje). En octubre de 2016, la penalización de Sharápova se redujo a 15 meses, ya que se había determinado que la deportista habría consumido el producto bajo recomendación médica. Su regreso al WTA Tour fue el 26 de abril de 2017, en el ‘Porsche Tennis Grand Prix’.

Esta serie de acontecimientos negativos llevaron a la tenista rusa a tomar la decisión de colgar la raqueta. La carta escrita por Sharápova se cierra con una emotiva frase: El tenis me mostró el mundo, y me mostró de qué estaba hecho. Es cómo me probé y cómo medí mi crecimiento. Y así, en lo que sea que elija para mi próximo capítulo, mi próxima montaña, todavía estaré presionando. Seguiré escalando. Seguiré creciendo.’

María Sharápova deja un legado enorme en la empresa del ‘deporte blanco’, siendo catalogada por varios expertos del tenis, e incluso ex jugadores, como una de las mejores competidoras de la historia.