Roger Federer, otra vez, hizo historia. Como en el 2017, cuando volvió luego de seis meses sin jugar, se quedó con el Abierto de Australia, el primer Grand Slam del año. Y agigantó su leyenda. Una vez más, sí. Fue tras vencer, en cinco sets, al croata Marin Cilic, en un 6-2, 6-7, 6-3, 3-6 y 6-1 al que le sobró incertidumbre y, lógico con el suizo presente, tenis del más alto nivel.

Si algo tuvo la final es que fue cambiante y la incertidumbre se estiró hasta el quinto set. El suizo comenzó sin problemas con la conquista del primer set por 6-2. Necesitó apenas 24 minutos ante un Cilic que se mostraba inferior.

Era el momento en que daba la sensación de que Su Majestad no precisaría demasiado para la conquista de su 20° título de Grand Slam, el 6° en Australia para igualar a Roy Emerson y a Novak Djokovic como el más ganador en Melbourne Park.

Fuente: clarin.com