Alejandro Burzaco, el principal empresario argentino acusado en el Fifagate, se declaró esta semana culpable ante la Justicia de los Estados Unidos y en su declaración abría implicado a varios ex directivos de la Conmebol y Concacaf entre ellos el ex presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol Luis Ch.

A continuación la nota del portal web del diario Ámbito de Argentina:

Alejandro Burzaco, el principal empresario argentino acusado en el Fifagate, se declaró esta semana culpable ante la Justicia de los Estados Unidos. Lo hizo ante el juez de Nueva York que investiga el caso, Raymond J. Dearie, y luego de haber pactado en noviembre pasado con el FBI norteamericano no sólo su confesión en el posible pago de sobornos, sino de haber señalado a varios de sus supuestos cómplices. Entre estos habría dirigentes de toda la región y, si bien sus declaraciones están bajo secreto de sumario, incluiría nombres de dirigentes argentinos como Eduardo Deluca, José Luis Meiszner, ambos en sus roles de exsecretarios generales de la Conmebol. O al menos esto es lo que estos mismos sospechan.

Pero también estarían preocupados por las posibles declaraciones de Burzaco otros 14 dirigentes del continente, que habrían sido mencionados por el empresario argentino. Entre ellos se encontrarían el paraguayo Juan Ángel Napout, presidente de la Conmebol y vicepresidente de la FIFA, miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, expresidente de la Federación Paraguaya de Fútbol; el brasileño Ricardo Teixeira, expresidente de la Confederación Brasileña de Fútbol y miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA; el también brasileño Marco Polo del Nero, expresidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF); el ecuatoriano Luis Gustavo Chiriboga, presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol y miembro del Comité Ejecutivo de la Conmebol. También Rómer Osuna, de Bolivia, miembro del Comité de Auditorías de la FIFA, extesorero de la Conmebol y expresidente de la Federación Boliviana de Fútbol; el también boliviano Carlos Chávez, extesorero de la Conmebol, y expresidente de la Federación Boliviana de Fútbol y el peruano Manuel Burga, miembro del Comité de Desarrollo de la FIFA, expresidente de la Federación Peruana de Fútbol.

Indirectamente también tiemblan por las posibles declaraciones de Burzaco ante la Justicia norteamericana los hondureños Alfredo Hawit, expresidente de la Concacaf, vicepresidente de la FIFA y miembro del Comité ejecutivo de la FIFA; y Rafael Callejas, expresidente de la República, miembro del Comité de TV y Mercadeo en la FIFA y expresidente de la Federación Nacional Autónoma de Fútbol de Honduras.

También el guatemalteco Héctor Trujillo, secretario general de la Federación Nacional de Fútbol de Guatemala, juez de la Corte Constitucional de Guatemala; el guatemalteco Brayan Jiménez, presidente de la Federación Nacional de Fútbol de Guatemala, miembro del Comité para Fair Play y Responsabilidad Social de la FIFA; y el panameño Ariel Alvarado, miembro del Comité Disciplinario de la FIFA.

También el guatemalteco Rafael Salguero exmiembro del Comité Ejecutivo de la FIFA y expresidente de la Federación Nacional de Fútbol de Guatemala y el salvadoreño Reynaldo Vásquez , expresidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol.

Burzaco habría colaborado con sus declaraciones ante la Justicia norteamericana a acelerar las investigaciones sobre todos estos dirigentes del fútbol de la región, lo que le vale desde hace meses la definición de “Buche del FBI” entre sus examigos y colegas de Sudamérica y América Central. Hasta lo que se sabe, el ex CEO de la empresa Torneos y Competencias se puso a disposición del FBI primero y de la Justicia de los Estados Unidos después, y no sólo confesó sino que además señaló hacia los costados y hacia arriba a los posibles implicados en la rama regional del “FIFAGATE”. Esto es, el pago y cobro de sobornos por cientos de millones de dólares (aún no está el número cerrado de las coimas pagadas pero superarían los 300 millones de dólares en los últimos siete años), por la organización de torneos regionales, incluyendo la próxima Copa América Centenario que se disputará en los Estados Unidos.

Burzaco fue uno de los primeros señalados por la Justicia norteamericana, se profugó el mismo 27 de mayo de 2015 (el día que estalló el escándalo en el Hotel Baur au Lac en Zúrich) y se entregó en junio de ese año en Bolzano, Italia, donde permaneció hasta julio donde fue trasladado a los Estados Unidos. Allí permanece aún en arresto domiciliario, utiliza una tobillera magnética y espera que la Justicia resuelva lo más rápido posible su situación final. Está confiado en que su confesión, y especialmente el señalamiento que hizo sobre otros implicados importantes en los casos de corrupción en la FIFA, le disminuyan la pena que le correspondería.

Burzaco ya puso a disposición de la Justicia sus garantías para la fianza. Fueron unos u$s 20 millones de dólares, que aportaron su hermano Eugenio Burzaco (el hoy secretario de seguridad de Mauricio Macri), los “abogados y amigos” (según la propia declaración ante la Justicia) Pablo Minguens y Mariano Mendilaharzu y el mismo; además de propiedades a su nombre y de su familia y el aporte de certificados de acciones en la empresa Torneos y Competencias por unos u$s 15 millones.