Zinedine Zidane, entrenador del Real Madrid, tiene preparado el plan con el que pretende ganar el derbi del próximo sábado en el Vicente Calderón. El problema del técnico francés es que el éxito o el fracaso de la estrategia que ha diseñado dependerá básicamente de la actitudcon la que afronten el partido sus dos principales estrellas, el portugués Cristiano Ronaldo y el galés Gareth Bale.

 Zidane pretende ganar el derbi con un esquema más defensivo de lo habitual, debido sobre todo a la baja del alemán Toni Kroos y a las limitaciones físicas con las que llegará el brasileño Casemiro, que a estas alturas sigue siendo duda después de haberse pasado los últimos dos meses en el dique seco por culpa de la lesión en el peroné que sufrió frente al Espanyol.

Con su único mediocentro puro sin opciones de entrar en el once titular –como máximo Casemiro se sentará en el banquillo– y con su único recambio (Kroos) en la enfermería, el técnico madridista tiene pensado apostar por un esquema diferente para tratar de frenar al Atlético. Su idea es alinear a los croatas Luka Modric y Mateo Kovacic en el doble pivotey situar por delante una línea de tres con Cristiano, Isco y Bale, situando a Karim Benzema o Álvaro Morata en la punta de ataque. Con el 4-2-3-1 pretende desactivar al equipo de Diego Simeone desde el inicio de las jugadas.

SACRIFICIO DEFENSIVO

Según desveló el diario ‘ABC’, la consigna de Zidane será impedir que el rival salga con el balón jugado desde su defensa y para eso intentará obligarle a recurrir al pelotazo realizando una presión alta desde el primer minuto. El francés está instruyendo durante los entrenamientos a sus jugadores –hoy aterrizarán en Madrid los últimos internacionales– en la necesidad de sacrificarse defensivamente e igualar, como mínimo, la entrega física del rival.

Pero el plan de Zidane tiene una gotera por la que puede vaciarse todo el depósito. Benzema o Morata serán los encargados de iniciar la presión sobre el central que saque jugado el balón, pero uno u otra deberá contar con la ayuda de los tres integrantes de la segunda línea. El despliegue físico en las tareas de recuperación de Isco, Cristiano y Bale será clave, aunque ninguno de ellos ha destacado precisamente por su sacrificio ni su aportación en este aspecto. Todo lo contrario. El galés y el portugués acostumbran a desconectarse muy pronto y a eludir sus obligaciones defensivas, para desesperación de sus compañeros y del propio Zidane.

El técnico madridista tiene decidido apostar por Modric y Kovacic en el doble pivote, pese a que ninguno de los dos está físicamente a tope. El primero acaba de superar una lesión y el segundo regresó el pasado fin de semana de los compromisos con su selección con problemas en el tobillo. El problema es que a Zidane no le queda otra alternativa, ya que Casemiro lleva dos meses sin competir y no está en condiciones de salir de inicio.

Fuente: sport.es