FIFPro ha dado a conocer hoy las conclusiones de su primera encuesta mundial sobre condiciones laborales en el fútbol profesional masculino. El Informe Global del Empleo FIFPro 2016 examina la vida de los futbolistas como nunca hasta ahora se había hecho.

La finalidad de la encuesta es aumentar la concienciación acerca de la realidad que afrontan los futbolistas especialmente los que no forman parte de la élite de este deporte con vistas a una mejor comprensión de su situación y a mejorar las condiciones de esta industria.

Evaluada de manera independiente por la Universidad de Manchester (Reino Unido), la encuesta se basa en las respuestas recibidas por cerca de 14.000 futbolistas en activo, pertenecientes a 54 países y a 87 ligas de Europa, América y África. Esta se considera la mayor encuesta del mundo llevada a cabo entre atletas profesionales de cualquier disciplina deportiva, en la que se han empleado datos ofrecidos directamente por los participantes.

La encuesta echa por tierra el mito de que los futbolistas disfrutan de un estilo de vida sumamente privilegiado. Más del 45% de los encuestados gana menos de 1.000 dólares mensuales. A nivel mundial, la media del salario neto mensual se sitúa entre los 1.000 y los 2.000 dólares. Únicamente en la élite de este deporte los jugadores reciben un sueldo atractivo: solo el 2% de los futbolistas ha recibido 720.000 dólares o más al año, en sueldo neto.

Entre las conclusiones principales, a nivel global el 41% de los futbolistas ha informado de no haber recibido su salario a tiempo, al menos en una ocasión en las últimas dos temporadas. Los retrasos más frecuentes se han situado en el margen de uno a tres meses. Es un derecho fundamental de todo trabajador recibir su sueldo completo y en el plazo acordado. Para FIFPro, que no se respete este derecho básico en el mundo del fútbol es inaceptable.

La encuesta ha revelado también que más de 700 futbolistas (el 6% de los encuestados) han recibido presión para rescindir o renovar su contrato, apartándolos del resto de sus compañeros de equipo y obligándolos a entrenar por separado. Si bien FIFPro sabe que se realiza esta táctica de presión desde hace años, ahora puede cuantificar por primera vez la escala del problema.

En otro ejemplo de trato injustificado, el 29 por ciento de los futbolistas que fueron transferidos afirmaron que, o bien habían recibido presión para incorporarse a otro club, o bien no habían ido al club que deseaban.

Casi el 7% de los futbolistas informó de que habían experimentado personalmente propuestas directas para arreglar partidos en el curso de su carrera, y esa cifra ascendía al 11% para los futbolistas mayores de treinta años. Los futbolistas en aquellas categorías de sueldos inferiores, y los que no reciben su sueldo a tiempo, tienen mayor probabilidad de ser sobornados para arreglar partidos.

“Este informe proporciona por primera vez una imagen detallada y precisa de lo que experimenta el futbolista profesional medio,” ha afirmado Theo van Seggelen, Secretario General de FIFPro.