La pieza que tuvo de cabeza a McLaren en los primeros días de test en Montmeló fue “un estúpido tornillo de 2 euros” palabras dichas por Eric Boullier, la sujeción falló y el escape se soltó; provocando daño por fuego o quemazón, según se mira con Vandoorne al volante si bien desde el lunes se empezaron a ver marcas negras en el debut de Alonso.  

Por ese incidente el miércoles se procedió abrir la carrocería limitándola a poder rodar por mucho tiempo por la nieve, y el jueves ya rodaron 150 vueltas, siendo el lunes cuando una tuerca que se soltó, porque “El problema de una tuerca es que se puede salir. Tiene un sistema de seguridad, pero no un seguro para el seguro”, aclara el mismo Boullier.

Lo que deja ver un panorama distinto para el equipo de Fernando Alonso. Honda y sus constantes achaques taparon algunas veces otros problemas del equipo, del chasis, la arquitectura del coche de Woking, o de simple rodaje del equipo. Saben además, que la falta de tensión competitiva estos tres años es otro lastre, hasta para hacer los pit stops, que reconocen tener algo desentrenados. Ahora que todo vuelve a contar, cada segundo y cada pieza de 2 euros, vuelven a estar expuestos como equipo.

Lo importante es que el primer obstáculo ya se ha salvado sin mayores dramas, que estrenan una revolucionaria suspensión trasera, y el equipo ya afronta el reto de hacer simulacros de carrera (66 vueltas seguidas en Montmeló), un avance sideral respecto a la pasada temporada.