La tenista estadounidense Allegra Hanlon recibió dos puntos de penalización durante un partido organizado por la Asociación de Tenis de Estados Unidos (USTA).

Ocurrió porque Hanlon, de ascendencia colombiana, celebró un punto ganado gritando “vamos”, lo que está prohibido según el reglamento de la Asociación.

En un momento de euforia, después de ganar un punto y mientras cambiábamos de lado de la cancha grité ‘¡vamos!’. ‘Punto de penalización, Hanlon. No se puede hablar en otros idiomas’, me dijo el árbitro. Me giré y le dije: ‘Lo siento, ¿qué?’. ‘No se puede decir ‘vamos’ o lo que quiera que hayas dicho. Tenés que hablar en inglés‘, respondió”.

A partir de ese episodio, Hanlon, junto a su madre, que es colombiana, revisaron las reglas según las que se basan los torneos de la USTA. De esta manera, encontraron que el árbitro actuó según el reglamento, la norma era real.

Desde entonces, cuenta Hanlon, “he tenido que contenerme para no gritar nada, ni en español ni en inglés, por el miedo a ser sancionada de nuevo. Más tarde recibí la notificación de la Asociación estadounidense en la que me explicaban que la sanción era por haber dado un grito en un idioma extranjero. El hecho de que el idioma extranjero fuera el mío propio no significaba nada. El mensaje era claro: yo era una intrusa a la que no se veía con buenos ojos”.