Con ajustes necesarios en su dibujo táctico, especialmente en la zaga, su ‘talón de Aquiles’, Bolivia partió este lunes a Quito donde el martes enfrentará a Ecuador, en la segunda fecha del clasificatorio sudamericano para el Mundial de Rusia-2018.

El seleccionado boliviano fue despedido en el aeropuerto de La Paz por el presidente Evo Morales que recomendó que “nunca hay que desmoralizarse”, a pesar de haber arrancado la fase eliminatoria con una derrota 2-0 en casa ante Uruguay.

“Evo, en especial, en buenas o malas, siempre va a estar con ustedes”, prometió el mandatario, un entusiasta practicante del fútbol e impulsor del deporte en su país.

“Nunca hay que desmoralizarse (con los resultados), se ha hecho una buena renovación, con mucha juventud”, tras la crisis que provocó la renuncia de su capitán Ronald Raldes y de su principal figura Marcelo Moreno Martins, insistió el presidente.

“Tengo mucha esperanza, mucha confianza en ustedes”, agregó.

El mandatario evocó el reciente partido con Ecuador en Copa América Chile-2015 donde Bolivia se alzó con un triunfo 3-2. “Sabemos que (el rival) tiene talentos internacionales, pero eso no debe asustarnos”, opinó.

Por su parte, el seleccionador Julio César Baldivieso señaló que “nunca ofrecemos triunfo, pero trataremos de dejar todo en el campo de juego”.

Desde 1993, en que logró empatar 1-1, Bolivia cosechó cinco derrotas sucesivas en Quito por eliminatorias mundialistas.

El equipo boliviano tuvo que hacer el domingo un ajuste de última hora con la incorporación del juvenil defensa Pablo Pedraza en remplazo de Jorge Cuéllar, lesionado en la práctica dominical.

Aunque Cuéllar no jugó en el debut ante Uruguay en La Paz la semana pasada, en los últimos ensayos fue probado en la zaga del equipo titular al lado de Edward Zenteno y el brasileño-boliviano Fernando Martelli.

Bolivia y Ecuador, que en la primera fecha batió 2-0 de visita a Argentina, chocarán el martes en Quito por la segunda fecha del clasificatorio sudamericano.