El portal web de la FIFA destacó el trabajo que ha cumplido el arquero paraguayo nacionalizado ecuatoriano, Librado Azcona en la Copa Libertadores que junto a su equipo Independiente del Valle está en los cuartos de final, tras haber superado al vigente campeón River Plate. A continuación la nota de la FIFA.

A Daniel Azcona le costó mucho dormir la noche que 12 de Octubre lo aceptó con 11 años en sus divisiones inferiores. De la emoción, pero más que nada del ardor. “Cuando llegué a casa no sabía ni cómo acostarme de tanto que me raspé”, le reveló a FIFA.com. Suena increíble, pero es la pura verdad: el arquero de Independiente del Valle, figura enorme de la clasificación del equipo ecuatoriano a cuartos de final de la Copa Libertadores en una noche histórica ante el campeón River Plate, atajó por primera vez en su vida el mismo día que lo aceptó un club profesional.

“Era delantero en los colegios, pero siempre me gustó el puesto de arquero de verlo. Fui al entrenamiento y de los 900 chicos que había, 400 eran delanteros. Cuando me preguntaron les dije que era arquero. ¡No tenía guantes ni nada! ¡Jugué 20 minutos y me hicieron como seis goles! No sabía ni dónde estaba parado. Fue una cosa de locos: me quedé como tercer arquero sin saber cómo agarrar un balón o tirarme”.

El visionario que confió en un nene que “no tenía ni idea de la técnica” del puesto se llama Dionisio Cabañas y ese gesto fue el primero de muchos. Azcona, paraguayo de Caacupé, venía “de una familia muy humilde”. Muchas veces no había plata para llegar al entrenamiento. “Había días que hacía 30 kilómetros en bici para ir”, cuenta. Cuando no había fuerzas ni para la bici, aparecía Cabañas: “Él iba a buscarme, me pagaba un boleto. Siempre estuvo ahí para que yo no abandonara. Me costó muchísimo, por eso valoro mucho dónde he llegado”.

Un sueño Monumental
Donde ha llegado es ser, con 32 años, el capitán de un equipo joven pero convencido que busca lo inaudito: estar entre los cuatro mejores de la Libertadores con apenas siete temporadas en primera división. “Lo más importante es que el equipo tenga los pies sobre la tierra. Siempre estamos hablando con los chicos porque es un plantel muy joven. Está en nosotros hacer historia, pero para eso tenemos que mejorar”, dice Dani, como lo llamaban sus abuelos y le gusta ahora que lo llamen en lugar del más mediático Librado, su segundo nombre.

Este martes jugarán la ida de cuartos ante los mexicanos de Pumas de la UNAM e intentarán conseguir un buen resultado para seguir soñando entre tereré y tereré, la infusión paraguaya que el líder, un líder con voz de mando pero risa fácil, popularizó en el grupo.

“En algún momento bromeando solemos decir ‘Imaginate si llegamos a la final y salimos campeones sin siquiera haber ganado un torneo acá en Ecuador’. Pero cada uno de los muchachos lo tiene claro. Esto es paso a paso, nadie gana sin jugar”.

Si lo sabrá River, que llegó como amplio favorito a su cruce de octavos con IDV. Tantorunrún de victoria anticipada fogoneó el orgullo de los ecuatorianos: “Antes de jugar vimos que en la prensa salía que River ya había conseguido el pase a cuartos, que ya estábamos eliminados. Eso nos dio un plus aparte para sacar más rebeldía para afrontar el compromiso. Cada uno estuvo a la altura, nadie se asustó de la presión que metió River con su gente”.

Tras ganar en Quito 2-0, el Monumental fue testigo de “un partido increíble”. River tuvo 22 situaciones de gol, pero apenas pudo convertir uno, dos menos de los necesarios para pasar. Esa noche, Azcona midió 7,32m x 2,44m.

“Adentro de la cancha no me di cuenta por lo concentrado que estaba, pero dos días después vi el partido de nuevo por TV para disfrutarlo con mi señora. Ahí vi cómo no quería entrar el balón, la suerte que nos acompañó. Yo sacaba y en dos segundos ya estaban de nuevo cerca del arco atacándome. ¡Ya habíamos clasificado pero me puso nervioso ver tantas situaciones que creó River!”

Para el 1, llegado en 2010 al Valle de los Chillos después de “romperla toda” en 2009 en Liga de Loja, fue un partido consagratorio. Hace mucho tiempo mantiene un nivel altísmo. Por algo estuvo en la Copa América 2015 -se nacionalizó ecuatoriano en 2014- y está en la lista preliminar de 40 jugadores para ir a la Copa América del Centenario, pero el 4 de mayo fue demasiado especial: “Una actuación así en una cancha como el Monumental es el sueño de cualquier jugador”.

Ambición, realismo y un “museíto”
Pero su carácter competitivo y la ambición que impone el técnico uruguayo Pablo Repetto –“le llega muy bien al jugador, nos transmite mentalidad ganadora”-, hacen que quiera más. Tanto como para contradecir al mismísimo presidente del club cuando le dijo al plantel en el vestuario de la cancha de River que ya “habían ganado su Libertadores”.

“Tuve que interrumpirle. Le dije que estaba bien, que era un partido para disfrutar, pero que teníamos dos finales más contra Pumas para intentar seguir”.

Cuatro años de trabajo con el mismo cuerpo técnico, una “mayor madurez internacional” tras jugar dos Sudamericanas y dos Libertadores y un proyecto serio de inferiores han llevado a que el club “creciera muy rápido”. Casi tanto como “el museíto” que la hermana de Azcona le armó en Asunción, donde vive toda su familia. “Tengo varias cosas muy lindas: unos guantes que me regaló Rogério Ceni, la camiseta de Barovero, el sucre que me dieron al nacionalizarme ecuatoriano… Del Monumental me quedé con mi camiseta y los guantes”.

¿Habrá que hacer lugar para una medalla de campeón sudamericano? En Azcona hay realidad, pero también ilusión: “Boca, San Pablo o Pumas tienen jugadores de mucha trayectoria. Nosotros… hay que ser sincero. No tenemos una figura, no hay renombres. Somos el equipo que menos chance tiene de ganar la Libertadores, pero soñar no cuesta nada. Y si hemos llegado a esta instancia es por el sacrificio, porque el grupo se comprometió a dejar todo en cada partido y eso complica más al rival aunque no tenga figuras”.