El entrenador argentino del momento se escapa de los modelos y abre otra dimensión. “Me gusta mi trabajo, me apasiona, y sé que conlleva una responsabilidad en la trasmisión de mensajes.

Eres una persona pública y la gente demanda cosas de ti, lo sé. Pero me siento cómodo dando lo mínimo, que es lo que naturalmente siento que debo dar. Yo sé que puedo venderme mejor, ir a miles de lugares, abrir un Twitter, subir las fotitos y decir: ‘Estoy acá o estoy allá’. Pero me parece algo muy frívolo y superficial; ahora, respeto que otro lo haga. Si se siente cómodo, muy bien.

No necesito que la gente me muestre cariño para sentirme bien. Con el reconocimiento de mis seres queridos, mis amigos y mi familia ya me basta. No busco el reconocimiento popular: hago una cosita, la cuelgo, miro los comentarios y eso después me motiva, me infla. No necesito miles de seguidores en Twitter para ser feliz. No, no necesito ese alimento. Prefiero el reconocimiento profesional antes que el populismo y ser el simpático que vende algo.

Yo le tengo muchísimo respeto a esta profesión, que es mi pasión. El fútbol es emoción. Y nosotros también lo tenemos que preservar y cuidar, no vale todo. Yo creo que está un poco distorsionado todo a través del business y demás, pero trato de guardar ese respeto por lo que el balón genuinamente te transmite”

Fuente: lanación