Las desgraciadas circunstancias por las que atraviesa el equipo de la Plaza del Teatro tienen su génesis en la pretendida intención del Grupo SEK por incursionar en la administración de un Club de fútbol en nuestro país. De buena fuente pude saber que este grupo  primero acercó una propuesta al Club Deportivo El Nacional y algo se conversó con Sociedad Deportiva Aucas, antes de tomar contacto con Deportivo Quito.

Con bombos y platillos se anunció la alianza estratégica a largo plazo y todo el mundo se emocionó irracionalmente, pues se pensó que por fin el dinero fresco había llegado al club quiteño. Y por supuesto, a pescar a río revuelto y todos quienes pudieron ponerse en la lista de acreedores y beneficiarios de los Chullas, pensaron que al fin se les iba a arreglar sus vidas y que nunca más, ante tal cantidad de dinero que se inyectaría al club, la volverían la crisis y la desazón a la tienda de la Plaza del Teatro.

Jugadores que en el 2008 tenían promedio de sueldo de cuatro a cinco mil dólares vieron quintuplicados sus sueldos. Fideicomisos que supuestamente invirtieron en el Club se pusieron como acreedores y pensaban que el Grupo SEKles iba a cancelar esos valores. Muchos se frotaron las manos y se aprestaban a cobrar a la gentil mano que había firmado hacerse cargo de los vivos y muertos que dejaba el Deportivo Quito.

Más, a los poquísimos meses los directivos del grupo SEK se dieron cuenta que habían más muertos que vivos y que aparecieron valores que no justificaban su pago y que se presionaba para que sean cancelados lo más pronto posible. La emocionante luna luna de miel terminó en una horrible pesadilla que continúa hasta estos días. Esa es la historia inicial de toda la tragedia del club Chulla.

Por Reinaldo Romero