Miguel Almeida, nuevo presidente del Club Universidad Católica, se refirió a su llegada a la dirigencia de la institución capitalina, donde aseguró que gracias al grupo de colaboradores con los cuales cuenta se estructurará una gestión para buscar el crecimiento del club.

“Para mí es un honor y un orgullo asumir la presidencia de Católica, por lo que representa como institución”, estas fueron las palabras con las que Miguel Almeida define este importante cargo, donde destaca además que al ser tan cercano al club las responsabilidades que recaen sobre sus hombros serán respondidas con este grupo de trabajo que se ha conformado para el beneficio de Universidad Católica.

“Me propusieron que represente a una lista y con gusto acepté para representar a un gran club como lo es Universidad Católica”, aseguró Almeida en relación a la manera como llegó a este importante cargo en la institución capitalina y manifestó también que los auspiciantes del club confían en el grupo de trabajo que se ha instituido.

Respecto a los comentarios vertidos por parte de personas cercanas al Club América de Quito, respecto a que el complejo de la Armenia le pertenece a dicho club y sin embargo lo utiliza Universidad Católica Almeida sostuvo “Mal hubiera hecho la Universidad Católica al hacer uso de un predio que no le correspondía y sin un documento de respaldo”.

Respecto a estos inconvenientes indicó también que “Universidad Católica a través de un convenio privado con el club América de Quito hace uso del complejo de la Armenia.” Ambas instituciones comparten las instalaciones, e inclusive Católica ha realizado inversiones para mejorar las instalaciones que ocupa, expresó Almeida.

El directivo manifestó además que las elecciones de un club deberían efectuarse cuando la temporada termina, de esta manera se puede gestionar al club y se puede buscar auspiciantes. Almeida puntualizó “nosotros recién hemos logrado aprobar a través del Ministerio del Deporte el nuevo estatuto de la Universidad Católica.” El directivo está comprometido en llevar muy alto el nombre de Católica.