El velocista Álex Quiñónez, luego de la ratificación de la suspensión y su consecuencia de no poder participar en los Juegos Olímpicos, emitió un corto mensaje en redes sociales. Dijo que no hay que encontrar culpables y que espera superar lo acontecido.

Notoriamente afectado en el aspecto emocional por la noticia de que la apelación de medida cautelar presentada ante el TAS no fue aceptada, el lunes por la noche el atleta Álex Quiñónez, emitió un corto mensaje. “Pedirles disculpas por todo lo que está pasando, no sé ni cómo explicarlo”, dijo el esmeraldeño, medallista de bronce en el Mundial de atletismo en 2019 y uno de los candidatos a pelear podio en la cita olímpica en los 200 metros planos.

“No estoy bien, quería darle una emoción a todo el Ecuador. No sé cómo pasó, no hay que echarle la culpa a nadie, es una decisión de Dios, a cualquiera le puede pasar”. Quiñónez recibió la suspensión de un año hasta junio de 2022, por no haber actualizado sus datos y ubicación en la plataforma ADAMS. Tras 3 fallos en su localización, recibió la sanción que fue comunicada el mes anterior. En un hilo en Twitter, el escritor Jonathan Gault del portal letsrun.com explica algunos detalles. Los 2 primeros fallos, indica, fueron por falta de comunicación entre Quiñónez y su agente, el español Alberto Suárez.

Ya advertidos y sabiendo que una tercera ocasión iba a acarrear una suspensión, en mayo el agente Suárez comete un grave error. “Suárez informa que Quiñónez estaba en La Florida en ese momento. Él pensó que actualizó los datos con el atleta entrenando en Portugal pero se dio cuenta por una llamada a medianoche y descubrió que no lo había hecho así”.

A partir de allí, el español Suárez buscó por varios medios remediar su equivocación pero sin éxito. De esa forma, Quiñónez se vio privado de participar en Tokio.  “Lo siento de todo corazón y espero que esto continúe”, concluyó en su mensaje el deportista ecuatoriano.