Ellos conformarán un equipo como nunca se vio antes competir en los Juegos Olímpicos. Los 10 atletas refugiados listos para participar de Rio 2016 fueron anunciados por el Comité Olímpico Internacional (COI) el pasado viernes (3 de junio), llevando esperanza a las personas desplazadas por la guerra y los conflictos sociales alrededor del mundo.

Conoce un poco de la historia de vida de los atletas que formarán el Equipo Olímpico de Refugiados (EOR) son:

 Yusra Mardini: La embarcación que les llevaba desde Turquía a Lesbos se llenaba de agua, el resto de personas a bordo no sabía nadar y Yusra reaccionó. Fue la primera vez que la natación salvó su vida, y la de los otros veinte refugiados que, como ella, intentaban cruzar el Egeo para pedir asilo en Europa.  Hoy vive y entrena en Alemania, donde hace poco le comunicaron que había sido seleccionada para formar parte del primer Equipo de Atletas Refugiados en las Olimpiadas de Río 2016.

 Yonas Kinde: A sus 36 años, Yonas Kinde terminó la última maratón de Alemania en apenas dos horas y 17 minutos. “Antes de saber que me habían seleccionado para el Equipo de Refugiados los JJOO entrenaba cada día, pero ahora que me lo han dicho, entreno al menos dos veces diarias”, explica.

Yolande Mabika: La separaron de sus padres cuando aún era una niña. Recuerda poco. Un helicóptero la rescató y la llevó a Kinshasa, la capital de su país, República del Congo, donde pasó a vivir en un centro para niños desplazados. Allí, descubrió el judo.

Su entrenador le confiscó el pasaporte, limitaba su acceso a la comida y la encerraba si perdía. En el 2013, durante el Campeonato Mundial de Judo en Brasil, huyó de todo aquello.  “Espero que mi historia pueda servir de ejemplo para otras personas y, quizás, mis padres lo vean y podamos volver a juntarnos”, dice Yolande.

Rami Anis: Empezó a nadar a los 14 años, siguiendo los pasos de su tío. Cuando los bombardeos en Alepo se hicieron más intensos sus padres le enviaron en avión a Turquía, a donde llegó casi con lo puesto. Dejó su casa, su familia y la piscina en la que había entrenado desde niño, y encontró en el Club Galatasaray su nuevo refugio. De Turquía huyó a Grecia en una barca inflable, y siguió su camino hacia el norte de Europa, donde consiguió encontrar asilo en Bélgica. Ahora nada con el entrenador olímpico Carine Verbauwen. “Hoy tengo una meta. Con la energía y la motivación que tengo espero obtener los mejores resultados”, dice con firmeza.

Rose Nathike: Cambió dos veces. La primera, cuando huyó de la guerra y el hambre de Sudán del Sur siendo una niña y se refugió en un campo de Kenia. La segunda, cuando hace apenas un año descubrió que era atleta. “Nunca había entrenado antes, era la primera vez que corría en una carrera, y quedé segunda”, dice aún sorprendida. El atletismo ha llegado a su vida para quedarse. “Voy a representar a mi gente en Río y, quizás, si tengo éxito, puedo volver y organizar una carrera para promover la paz y conseguir unir a la gente”, explica ilusionada.

Popole Misenga: El día en que huyó de la guerra en la República Democrática del Congo, People Misenga tenía nueve años. Alguien le rescató ocho días después tras haber sobrevivido solo en medio del bosque, y le trasladaron a la capital, donde empezó a entrenar. Tras conseguir el estatus de refugiado en Brasil, entrena junto con otros atletas de alta competición y se prepara para su próximo reto. “Quiero demostrar en los JJOO, que los refugiados también podemos hacer cosas importantes”, concluye.

Anjelina Nada: Competirá en los 1500 metors planos. Es de Sudán del Sur. No sabe nada de sus padres desde los seis años. Supo que era buena en atletismo tras ganar algunas carreras en el campo de refugiados de Kenia, “La primera cosa que haría con una gran victoria sería construirle una casa a mi padre”

Paulo Amotun: Es corredor de los 1500 metros, Vivió casi toda su vida entre la guerra de Sudán del Sur. Los conflictos bélicos lo llevaron a Kenia donde aprendió mejores ambiciones. “Quiero ser campeón del mundo. Si lo hago bien, voy usar esto para mantener a mi familia”, expresó

Yiech Pur Biel: Es un corredor de 800 metros, nació en Sudán del Sur pero temeroso de los constantes combates huyó por sus propios medios en 2005. Terminó en un campo de refugiados en Kenia. “La mayoria de nosotros nos enfrentamos a muchos desafíos, ni siquiera tenemos zapatos”, contó Yiech.

James Chiengijek: Especialista en 400 metros. Dejó Sudán del Sur a los 13 años cuando reclutaban a los niños soldados. Llegó a Kenia y ahí asitió a una escuela conocida por sus corredores. A veces le prestaban calzado adecuado, otras veces usó los equivocados. “Tuvimos tantas lesiones por no usar zapatos ideales”, relató.

Fuente: eldiario.es, Foto: @rio2016_es