En estas horas hemos podido disfrutar de nuestros deportistas en los Panamericanos de Toronto. Su esfuerzo, la organización y el apoyo recibido se ven reflejados en las medallas obtenidas. Por supuesto que todos queremos más y que hasta nos sorprenden algunos resultados que creíamos iban a ser superiores. Pero comprendemos que en general esto es deporte y que en la élite mundial las diferencias prácticamente no existen entre el bronce y el oro, y de eso se trata la competencia. Además, ya hemos festejado algunas medallas que seguramente no estaban en los cálculos previos. Otros deportistas, de otros tantos países, que vieron esfumarse triunfos que creían seguros, deben estar diciendo lo mismo.

Hemos seguido de cerca este ciclo olímpico de nuestros atletas. Primero fue en Perú en los Bolivarianos y luego en Chile en los Sudamericanos. Nada de lo que se consigue ahora en Toronto es una casualidad. El judo ecuatoriano viene desarrollándose gracias, sobre todo, a la afición y conocimientos de varios de los Ibáñez con Fernando y Roberto a la cabeza. Familia judoca desde siempre, antes atletas hoy entrenadores y dirigentes. Han conseguido llevar una organización a la altura de la élite mundial y han recibido los recursos necesarios. Las medallas doradas de Estefanía García y Lenin Preciado y la plateada de Freddy Figueroa  ratifican ese largo plazo. El judo terminó cuarto solo detrás de las potencias Brasil, Cuba y Estados Unidos.

Aplaudimos el esfuerzo de los canoistas con nuestra Anggie Avegno, diamante cada vez más pulido, a la cabeza. Competía por primera vez en un Panamericano sénior y se llevó la plata muy cerquita de la favorita canadiense. La remera tricolor es varias veces medallista mundial en las categorías menores y entre las adultas ya disputa las medallas de igual a igual. Acá el trabajo de César De Cesare y su hermano Sebastián cambió la historia de nuestro canotaje. El primero sigue sumando medallas para nuestro país, el segundo continúa proyectando nuevos valores en un deporte poco desarrollado en nuestro medio.

El patinaje de velocidad ratificó el trabajo que viene realizando Ingrid Factos que se colgó dos medallas: plata y bronce. La también joven patinadora sigue creciendo en un deporte que aún ni siquiera  tiene una pista homologada para poder entrenar permanentemente en nuestro país. Se sumó a los festejos, con otra medalla de plata, la azuaya Emma Clare de brillante presentación. En el nado de aguas abiertas nuestras dos figuras Samantha Arévalo y Esteban Enderica no podían faltar al podio. Se colgaron una medalla de bronce cada uno no exentas de discusiones y polémica pues los finales fueron muy cerrados. Lo que sigue resultando triste es que prácticamente no tenemos nadadores de piscina donde se entregan 96 medallas en total.

En las pesas, que en los últimos juegos nos entregaron tres medallas de oro, el saldo resultó pobre. Salvo por una actuación magistral y memorable de la pre juvenil Neisi Dajomes, que se colgó una meritoria medalla de plata. Pero esto gracias al cuidado del presidente de su federación provincial, el ex pesista y medallista panamericano Walter Llerena. Tampoco hay nada que reprochar de lo hecho por la histórica Seledina Nieve que con su bronce de Toronto se despide de las competencias panamericanas tras una brillante carrera. Su record en envión del 2011 se mantendrá vigente al menos otros cuatro años. Lo de Alexandra Escobar resultará más discutido pues hubo un claro error de estrategia de su entrenador quien le hizo comenzar levantando al borde de su capacidad. No lo pudo hacer, hasta se lesionó y quedó eliminada. De todas formas la pesista esmeraldeña es tricampeona panamericana y tiene escrita una historia tan grande que de ninguna manera se la podrá empañar.

Lo que sí resultó lamentable fue la actuación de David Arroyo. El joven oriental venía desarrollando una carrera impecable. Lucía imparable. Era el defensor del título y sus mejores credenciales eran sus marcas. En Guadalajara 2011 levantó 398 kg. esta vez solo llegó a 375 kg. Venía de ser campeó bolivariano 2013, campeón sudamericano 2014 y campeón panamericano de levantamiento de pesas en el 2014. ¿Qué pasó? Pues solo se explica por el descuido de la federación de pesas que está siendo intervenida por el ministerio y que tras esté duro golpe en el medallero no tendrá sustento para defender su mediocre organización. Está claro que un deportista de élite, de apenas 23 años, como David necesita otra conducción. El debería estar pensando en las Olimpiadas del próximo año pero para eso debe recuperar su nivel. Esperemos que aún esté a tiempo de corregir errores y enderezar el rumbo.

Primeros cinco días de competencia con una delegación que ha sumado muchas medallas. Nos faltan oros pero las otras medallas en este nivel de competencia son igual de valiosas. Aún tenemos disciplinas donde podremos vestirnos con algún metal. Confiamos en seguir escuchando nuestro himno allá por Canadá.