El 26 de enero del 2020, el mundo del deporte se vestía de luto al enterarse de la muerte de Kobe Bryant, su hija Gianna y de seis personas más, a bordo de un helicóptero que falló y se estrelló en el sector de Calabasas en Los Ángeles. Bryant es el cuarto máximo anotador histórico de la NBA (33.643 puntos) y un mito eterno de los Lakers, con quienes ganó cinco anillos. 

Las estrellas lloraron a una estrella, “En el baloncesto, en la vida, como padre, Kobe no se guardó nada en el depósito: lo dio todo”, decía Michael Jordan entre lágrimas, “Te fuiste demasiado pronto cuando tu siguiente capítulo en la vida solo estaba empezando, pero ahora es nuestro momento de seguir con tu legado”, afirmó Shaquille O’neal. Mientras tanto, Lebron James lloraba inconsolablemente. Por otro lado, no solo fue recordado en el mundo del deporte, “Los Ángeles, Estados Unidos y el mundo entero perdimos hoy a un héroe”, dijo Alicia Keys el día del deceso en la presentación de los Grammys. 

Durante los días y meses que le siguieron, las calles de Los Ángeles se tiñeron de morado y oro. Los números “24” y “8” inundaron la ciudad en murales, camisetas y toda muestra de afecto posible que rindieron todos aquellos que sintieron esa pérdida de manera muy personal.

Por otro lado, los procesos que investigan lo ocurrido en aquella fatal mañana de enero, darán un veredicto final el 9 de febrero del 2021. Hasta el momento, la hipótesis más sólida recae en la abundante niebla del sector cuando sucedió el accidente.

Vanessa Bryant, viuda del basquetbolista, ha denunciado a la compañía de helicópteros por presunta negligencia en la muerte de su marido. También ha continuado luchando en los tribunales con otra demanda, esta vez contra la oficina del sheriff del condado de Los Ángeles tras publicarse noticias acerca de que algunos agentes tomaron fotos del accidente con sus móviles personales y las compartieron después de forma ilegal.

Se estima que la herencia que dejó el deportista de 41 años a sus hijos bordea los 200 millones de dólares. Cifra que se alimenta de propiedades, numerosos autos de lujo, acciones en importantes empresas y fundaciones además de patrocinios y campañas que se hicieron post mortem.

Sin duda, una de las pérdidas mas irreparables que ha sufrido el mundo del deporte en el último año. Paz en su tumba.