Tras quedar eliminados por penales en los octavos de final de la Copa Libertadores ante Atlético Mineiro, el plantel de Boca Juniors mostró su inconformidad con el resultado de la peor manera. Invasión de camerinos, peleas con los rivales, arrojamiento de objetos, entre otras cosas, hicieron que ocho integrantes de la delegación Xeineze tuvieran que rendir declaraciones en las comisarías brasileras.

Todo el equipo tuvo que desplazarse en el bus hasta la comisaría para que cinco jugadores, dos dirigentes y un integrante del cuerpo técnico rindieran cuentas con la policía. Marcos Rojo, Sebastián Villa, Carlos Izquierdoz, Carlos Zambrano y Javier García son los futbolistas bajo investigación tras los incidentes en el Mineirão. A ellos se suman Jorge Bermúdez y Raúl Cascini (integrantes del Consejo de Fútbol) y Fernando Gayoso, entrenador de arqueros.

Habiendo dormido arriba de dos micros en la puerta del establecimiento policial, los jugadores ahora viajan hacia el aeropuerto y se subirán a un charter que saldrá a las 15.15. Sin embargo, por diferentes motivos, la delegación argentina no pudo acudir al aeropuerto y tuvieron que permanecer más tiempo en suelo carioca. “Tres miembros de la comitiva acaban de finalizar sus testimonios en la delegación policial de Belo Horizonte. Están acompañados por el cónsul Santiago Muñoz y con la representación legal de Nicolas Alasia y Petula Moreira”, declaró la embajada argentina.

Por su parte, Cuco, DT de Atlético Mineiro habló después de los incidentes y condimentó lo acontecido con sus palabras, “Lo que ocurrió después del partido, toda la confusión y el tumulto en la puerta de nuestro vestuario solo condimenta aún más nuestra victoria, la valoriza más porque no es fácil ganarle a Boca. Ellos tienen mucha experiencia, conocen mucho la competencia y son un equipo que se curte en todos los sentidos en la Libertadores, no solo dentro del campo. Pero nosotros conseguimos avanzar”.

Todo este asunto ha creado opiniones cruzadas con respecto a si hubo corrupción o no a la hora de la revisión del VAR que le anuló un tanto a Boca. “Todos estamos tristes porque no sé si es la palabra pero estamos matando el fútbol. En situación normal, con 50 mil personas en la cancha, puede haber un escándalo. Fue bochornoso. Qué es eso del fútbol brasileño que no deja dormir a los jugadores o con un presidente amenazando a todo un plantel”, dijo Filliol a pesar de ser de River.