Gustavo Alfaro asistirá a su primera Copa del Mundo como entrenador, algo que no se imaginó ni en sus más remotos sueños. El estratega argentino estará al mando de la Selección Ecuatoriana de Fútbol, que afrontará su cuarta cita mundialista.

Alfaro dialogó con FIFA+ y relató su camino en el campo de la dirección técnico, un camino que empezó hace casi 30 años. El entrenador, que arrancó su carrera dirigiendo al Atlético de Rafaela, soñaba con llegar a Primera División, pero nunca dimensionó que asistiría al máximo certamen de selecciones.

Yo arranqué desde el interior del interior: en Rafaela, una ciudad argentina con más pasión por el automovilismo que por el fútbol. Lo primero que tenía que demostrar era que podía dirigir en mi club y trabajar para dirigir en Primera División. Ese era el sueño máximo. Después trabajé como comentarista para la televisión colombiana de cuatro Copas Mundiales de la FIFA. La primera fue Alemania 2006. Ahí entró en mi cabeza el deseo por dirigir en un Mundial, pero mi parte pragmática me pedía que me enfocara en Argentina, en afianzarme en Primera“.

El timonel de La Tri contó que formó su personalidad a partir de varias reuniones con entranadores, pero que nunca tuvo un mentor. Además, afirma que una Copa del Mundo representa un campo en donde no puede existir el margen de error.

Tras su paso por Boca Juniors, y con un contexto epidemiológico complicado, Alfaro llegó a Ecuador con la idea de encontrarse con nuevo reto, pero tan complicado como el que había dejado con los Xeneizes: “No había muchos equipos en Sudamérica que me ofrecieran ese desafío. Ecuador era algo diferente: debía convertirme en un seleccionador a 30 días del primer partido de las Eliminatorias. Si bien el riesgo era grande, yo veía que el desafío estaba a la altura de la demanda de Boca: porque jugar un Mundial es un evento absoluto. El tema era meternos adentro del desafío y darle la propia dinámica que uno quería a este proyecto sin cambiar la idiosincrasia del fútbol ecuatoriano, pero sí darle cosas diferentes para ver si podíamos romper la inercia de porqué Ecuador no había jugado en Rusia“.

El trabajo del albiceleste con el combinado ecuatoriano se basó en estudiar la ronda eliminatoria del Mundial pasado y la participación del país en la anterior edición de Copa América. A partir de ese momento, Alfaro empieza a analizar a talentos de las divisiones inferiores que, pese a no encontrarse en “equipos importantes”, prometían mucho. Sin embargo, el problema llegó cuando se topó con futbolistas a quienes no les interesaba ponerse la casaca tricolor.

“Empecé a hablar con jugadores y me encontré con esas respuestas: algunos no querían venir a la selección. No era su prioridad. Ahí entendí la gravedad del escenario: vos podés tener jugadores buenos o malos, pero tener futbolistas desinteresados es muy grave. Se había perdido el sentido de pertenencia, que es lo más sublime que puede sentir un futbolista. El proceso, entonces, debía ser diferente: armar un plantel, formar un grupo, para después tener un equipo”.

Entre otras cosas, Alfaro analizó los tres primeros partidos de La Tri en el Mundial 2022: Catar, Senegal y Países Bajos, dejando a los anfitriones como los más favorecidos, debido al tiempo que tienen para prepararse y la ventaja de jugar en su terreno.

Somos tres equipos con similitudes. Catar tiene jugadores jóvenes, pero no está habituado al escenario de las Copas Mundiales, ni con experiencia en ese escenario, como tampoco Ecuador ni Senegal. Senegal es un equipo muy fuerte, muy duro, campeón de África, pero tampoco están en escenarios de disputas de Mundiales a ese nivel. Y Países Bajos es un equipo muy joven: con una realidad muy buena, pero con una generación muy joven. Estuvieron en finales de copas del mundo, y no pudieron cerrar, y esta generación va en este camino, pero es una generación nueva“.

Finalmente, el estratega habló sobre el hecho de que Ecuador vaya a disputar el partido inaugural ante Catar, choque que, para el conjunto tricolor, podría ser crucial de cara al resto de la jornada mundialista.

Es un privilegio muy grande. Yo soy muy creyente y les dije a los chicos: por algo nos tocó, por algo teníamos que estar acá después de tanto sacrificio y sufrimiento. Esto es un premio, y hay que vivirlo y disfrutarlo como eso: con el privilegio de estar en el partido que inaugural la Copa Mundial. Pero por otro lado, para nosotros, es como la final del mundo. Porque ese partido define mucho tanto para nosotros como para Catar, y lo que puede suceder en el grupo.  (…) Cuando esté por empezar el partido, no tengas dudas de que voy a mirar al cielo, a mis seres queridos, a mi viejo, a mi vieja, a mi hermana que están ahí, a Daniel Comba, mi representante, que se fue y me dijo que iba a jugar una Copa Mundial, para decirles que llegué, que estoy acá, en este escenario